El Túnel del Tiempo
Nuestra Opinión: Taller Periodístico
Grupo
Alberto Navarro
Al finalizar la etapa de descanso, que el paréntesis veraniego nos
brinda y después de recargar en lo posible las pocas neuronas de las que
todavía disfrutamos, hemos intentado reanudar nuestras actividades cotidianas, con
toda nuestra mejor voluntad, y de entre todo el maremágnum de información con
que diariamente nos bombardean los medios de comunicación, hemos tratado de buscar
alguna noticia, si no alegre, que eso ya es mucho pedir, al menos esperanzadora,
que nos permita retomar nuestras actividades con algo más de optimismo sobre el
presente, ya que al futuro se le ve un color tan amenazador que casi da miedo
imaginarlo; pero francamente no la hemos encontrado,(la noticia) y no sin
cierto pesar, nos vemos obligados a volver a golpear sobre la misma piedra, ya
que esa parece ser la tónica general, unos donde pueden y otros donde más
duele.
Hemos titulado este escrito “El túnel del
tiempo” por ser esa la sensación que nos produce la situación por la que está
atravesando nuestro país y un tanto por cien muy elevado de sus habitantes. No
sabemos cómo ni por qué (aunque tenemos una ligera idea) de golpe y porrazo nos
hemos encontrado a las puertas de la boca de un negro túnel que
irremediablemente debemos atravesar, sin luz ni guía, solo con la resignación
que hemos arrastrado a lo largo de nuestra historia, plagada de injusticias y
desmanes, con débiles protestas acalladas con palabras huecas y mentiras
injustificables.
Nos hemos adentrado en este
túnel, aunque desconcertados, relativamente fuertes, esgrimiendo las armas de
la razón, la ley y el derecho, que nos proporcionó una Democracia duramente
conquistada, armas que poco a poco, durante el trayecto, y sin apenas darnos
cuenta, hemos ido perdiendo, o más bien nos han ido arrebatando, con malas
artes y palabras necias. No sabemos con certeza en qué momento de este
recorrido el túnel se desdobló en su trayectoria, conduciendo a unos, hacia una salida con la fantástica visión de unos
prometedores brotes verdes, grandes prados y hermosos jardines donde algunas
especies ya habían germinado, florecido y hasta dado unos suculentos frutos, que los más rápidos y listos ya se han
apresurado a guardar en sus alforjas, como preciado botín.
Sin embargo otros, prácticamente
despojados de su dignidad, derechos, y pertenencias, están obligados a salir
con malos modos y a empujones por la boca del túnel que conduce, sin remedio, a
la España dictatorial de otros tiempos.
En esta salida los brotes
verdes brillan por su ausencia, solo se atisba si acaso más penuria, más
escasez, más tristeza…
Se necesita una gran
voluntad de diálogo; que las personas
que dicen representarnos, se sienten de una vez y dejen los intereses
partidistas y sus propios intereses económicos a un lado, que dialoguen, que
trabajen y que se ganen lo mucho que cobran. Da verdadera pena ver lo poco que
unos y otros hemos aprendido de nuestros errores. A lo mejor es que solo
servimos para eso, para enfrentarnos entre nosotros de forma destructiva; para
insultarnos, para menospreciarnos. Quizás estemos condenados a no entendernos,
a ver solo la paja en el ojo ajeno.
Partidos de todas las tendencias, sindicatos,
patronal, banqueros…a qué se dedican, solo a su provecho, como en los tiempos
feudales, como siempre, a apalear al más débil, a echarse las culpas unos a
otros. En fin, evitemos el infarto, pues es muy posible que ni siquiera en el
hospital nos atiendan. Al paso que vamos.
Elda, 28 de Octubre 2013