lunes, 9 de octubre de 2017

DUELO DE TITANES

NUESTRA OPINIÓN: Taller periodístico
Grupo Alberto Navarro Pastor


     Entre unas cosas y otras llevamos un pésimo verano, y todo parece indicar que el otoño se presenta muy caliente a tenor de los últimos acontecimientos acaecidos en Cataluña, siendo la gota que colma el vaso; un conflicto tan mal traído y tan mal llevado, entre los que debían dar luz y solo están dando humo. Humo que está sirviendo para tapar o al menos difuminar los grandes y graves problemas de este país.
    Apenas si se habla de la corrupción, de si se piensa hacer algo para erradicarla y sobre todo si el dinero defraudado volverá a su legítimo dueño, el pueblo español. No se habla  del paro que se incrementa cada día; de la educación, que por cierto, cada vez nos hace más falta. No se habla de la congelación de salarios, ni de los recortes en sanidad y en servicios sociales; en suma de la precaria situación en que nos encontramos desde hace demasiado tiempo. Y no es lo peor que no se hable de estos temas, lo peor es que no se actúa, no se hace nada al respecto, muy al contrario cada día que pasa la brecha es más profunda, el descontento más notorio. Parece que en estos momentos, el mayor interés estriba en separar y enfrentar al pueblo llano, como en los viejos tiempos, como siempre.
    Unos por exceso y otros por defecto están sembrando el caos en la sociedad española, y la incredulidad más allá de nuestras fronteras. Después de todos estos años vividos en una Democracia pactada y aprobada por todas las fuerzas políticas, la vemos desmoronarse como si de un frágil castillo de naipes se tratara. La falta de dialogo, la falta de comunicación se está convirtiendo en el arma más mortífera que imaginarse pueda.
    Los insultos y las provocaciones parecen ser el único dialogo que ambas partes están dispuestos a  entablar. Pero hay que reconocer que no nos sorprende, después del descontento sobre la actuación del gobierno anterior, cuando llegó el momento de enmendarle la plana, se le volvió a votar, se refrendó su mandato, y claro, aquellos polvos trajeron estos lodos. Hemos asistido, unos cuantos con entusiasmo y otros muchos con verdadera indignación y tristeza, a unas votaciones fuera de la ley y al más puro estilo bananero; y no entendemos los motivos que impulsan al señor catalán a enfrentarse al mundo entero, aunque para ello tenga que arruinar la economía de esa tierra, a la que tanto dice querer y por la que está dispuesto a dar la vida de los demás, que no la suya. Pero tampoco entendemos la pasividad del otro señor, que con su actitud esquiva y prepotente, está propiciando que la situación cada vez se vuelva más tensa y peligrosa.
   Hace falta dialogo, entendimiento y modificar lo que deba ser modificado. Sabemos muy bien  que los enfrentamientos y la violencia solo conducen a un callejón sin salida.
   Hemos visto por televisión como se pasaban dos “bandejas” en una iglesia catalana, una para recolectar las limosnas y otra para las papeletas de los votos. Nos dan escalofríos solo de recordar las imágenes del antiguo NODO, cuando los obispos bendecían los cañones.
   Ya es hora de hablar como personas civilizadas y acabar con este sin sentido que está arruinando al país y sembrando el odio y el descontento entre gentes de bien. Dejen ya de echar ese pulso, que no sabemos a quien beneficia, pero desde luego no a este país ni a las personas que lo habitan.
   Esto en lugar de “Duelo de titanes” se está convirtiendo en “Duelo de tarugos”, al fin y al cabo las dos definiciones comienzan por “T”.




Elda, 7 de Octubre del 2017