martes, 24 de marzo de 2015



Votar en tiempos revueltos

NUESTRA OPINIÓN: Taller periodístico
Grupo Alberto Navarro Pastor


     En un año de intensa actividad política, en la que según dicen unos y otros, se decidirá nuestro futuro durante los próximos cuatro años, nos encontramos con el patético espectáculo que están ofreciendo los que se llaman a sí mismos salvadores de la patria.

     Nos estamos enterando por activa y por pasiva de los trapos sucios, que sin ningún pudor, utilizan como arma arrojadiza, para descalificar al oponente; como si esto fuese una pelea de macarras barriobajeros, marcando territorio; como si esto no fuese con el país; como si esto no fuese importante para la vida de las personas, para su bienestar, para la convivencia.

     Nos parece un insulto a nuestra inteligencia la actitud chulesca con la que se están comportando queriéndonos hacer comulgar con ruedas de molino, aplicando la ley del embudo, como siempre.

   Echamos de menos en sus discursos, propuestas creíbles, programas concretos, soluciones acertadas, reales, posibles; estamos hartos de promesas vanas, de mentiras descaradas, de malversadores, y defraudadores presuntamente imputados… de que se acuerden de santa Bárbara, solamente cuando truena.

     Nos gustaría saber, para variar, si alguien piensa hacer algo para sacar a este país del profundo pozo en el que lo han sumergido, si hay esperanza para los que han perdido, además de sus bienes, la ilusión de creer que les espera un futuro mejor.

     Han desvirtuado por completo la importancia y el respeto del ciudadano por el acto de votar; por mucho que repitan que en nuestras manos está la solución de la crisis; a la vista de los hechos, no podemos ni de lejos, creerlo. Cuando se vota a un partido político, no es para que este haga de su capa un sayo.

     No manipulen la realidad. No somos tan ignorantes como parece y somos muy conscientes de que nuestro futuro ya está bastante hipotecado. Lo que dudamos es que esta clase política mediocre y tan falta de escrúpulos,  a la que estamos manteniendo a costa de muchas privaciones, sea la que vaya a resolver la papeleta.

     No obstante es nuestro deber votar y votaremos, eso seguro, pero aún a riesgo de equivocarnos, siguiendo nuestro propio criterio. Podrían ahorrarse los  millones que les cuestan estas campañas y emplearlas en algo más positivo y necesario para la ciudadanía.

     Déjense ya de insultos, amenazas y desvaríos; aprendan a ganar y a perder con dignidad; sean consecuentes con el puesto que ocupan y con el que pretenden ocupar, únanse para levantar a este país y devolver a sus buenas gentes todo lo que han perdido.

      A ver si aprenden de una vez, que no se puede repicar, oír misa y al mismo tiempo pasar la bandeja y quedarse con la colecta.

19 de Marzo del 2015

lunes, 23 de febrero de 2015



LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ


NUESTRA OPINIÓN: Taller periodístico
Grupo Alberto Navarro Pastor
    
 Como dice el refrán: “no hay mal que por bien no venga”. Después de padecer estas fuertes ráfagas de viento con las que nos está  obsequiando la meteorología, se ha descubierto el pastel y todos hemos podido ver la escandalosa e innecesaria reforma de la que está siendo victima la Plaza de Castelar.

     La caída de esas chapas que ocultaban tal ignominia a los ojos de los Eldenses, nos indica, además del despropósito, la ínfima calidad de las obras que se están realizando y el error cometido al destruir el murete y la verja que circundaba el perímetro del recinto.

     Han bastado cuatro ventoleras para que todo se haya ido al traste y haya quedado al descubierto el verdadero motivo de tanto secretismo: la gran nave levantada, ocupando una excesiva parte del terreno y el desolador desastre que la circunda.

     Árboles talados, parterres destruidos…y allí está el gran mamotreto, destinado a ser el orgullo de la ciudad, el salvador de la economía local, el que atraerá a miles y miles de gourmets distribuidos por todo el mundo mundial; el que hará que  disminuya  el paro, abrirá las escuelas, subirá las pensiones, eliminará los recortes, aumentará la cultura, bajará los impuestos, nos librará de la miseria mental que está arruinando nuestras vidas…cuando se convierta en, UN GRAN RESTAURANTE.

    Nos intriga un tanto, el que antes de estar acabado ya haya salido a concurso su explotación, no es propio del modo de actuar del equipo de gobierno actual, ya que como sabemos hay otros parques donde la cafetería no está adjudicada, por ejemplo, en la Avenida de Ronda, de los dos quioscos solo uno funciona, en el Jardín de la Música, en el Parque de la Concordia…cerrados. Algo no encaja                                             
   
     Bueno, lo cierto es que seguramente y no precisamente por arte de magia, pasaremos de tener un parque público, frecuentado a lo largo de su existencia por varias generaciones de Eldenses, a tener un restaurante con jardín, un restaurante de cuántos ¿cuatro, cinco, seis tenedores?
 Se olvidan de que hay mucha gente que ni siquiera puede comer con un tenedor, entonces, cómo podrán hacerlo con tantos.

     Para la prisa que han demostrado tener y a la vista de cómo está el campo de batalla, parece que la cosa va muy lenta. No sabemos lo que pasará con el presupuesto cuando empiecen a tener que pagar horas extraordinarias. En fin, felicidades y suerte para quien lo pueda disfrutar…mientras, los demás, seguiremos pagando el pato

     Deseamos de todo corazón que esta sea la última inauguración de un proyecto sin sentido, para satisfacer un capricho personal, utilizando como argumento el progreso y contando con el dinero ajeno. Dios nos libre de los buenos samaritanos y permita que el mango de la sartén deje de estar en manos de quien no lo merece.

    
 Elda, 22 de Febrero del 2015

lunes, 12 de enero de 2015



La valla de la vergüenza.

NUESTRA OPINIÓN: Taller periodístico
Grupo Alberto Navarro Pastor

       Después del paréntesis de estas fiestas navideñas, no podemos más que retomar el tema de la reforma, expoliación y desastre urbanístico, con que se está ensañando en la plaza de Castelar el equipo de gobierno local, con su alcaldesa al frente.
       Como ya todos hemos podido comprobar, se iniciaron las obras, con nocturnidad, premeditación y alevosía, sin una información para el ciudadano, sin tan siquiera ver los planos y sin tener una idea clara de en qué consistirá el proyecto. Todo secreto, todo oscuro, todo a espaldas de la población que al final será quien pague los platos rotos.
       Y además incumpliendo algunas leyes, como son las del Catálogo de Bienes y Espacios Protegidos Locales, en el que la plaza Castelar está incluida desde la calle Francisco Alonso a Reyes Católicos. Eso, entre otras cosas, no se ha respetado. Y no hablemos de la escandalosa deuda con que nos van a hipotecar por el elevado coste de esas innecesarias obras, después de haber vaciado las arcas municipales durante estos años de tiranía política.
      Creemos expresar la opinión de una gran mayoría de Eldenses cuando pedimos que se quiten las chapas metálicas con que han “forrado” todo el recinto, seguramente para que nadie vea el desastre que allí se está produciendo, ya que la plaza se encuentra perfectamente protegida por la sólida reja que la circunda. Si el proyecto es tan maravilloso como lo están vendiendo, no entendemos el motivo por el cual no permiten que la gente pueda presenciar las obras y dar su opinión. Nos gustaría saber a qué se debe tanto secretismo.
      Lo único que se nos ocurre es que tanto misterio obedezca a varias razones, que por supuesto desconocemos; pero hemos llegado a la conclusión de que una de ellas sea que la prepotencia y el desprecio hacia los demás, con que actúa este equipo de gobierno, les haya hecho  sentirse más allá del bien y del mal, llevándoles a olvidar las reglas más elementales de la convivencia:  el respeto, la dignidad y  la obligación de servicio que deben a sus conciudadanos, a quienes muy indignamente representan. Está muy claro que esto les importa muy  poco o nada y que pasan olímpicamente de la opinión de los demás.
      Y otra y posiblemente más certera, sea que son tantas las mentiras que han vertido sobre la actuación en esa plaza, tantas las promesas que han incumplido que si no fuera porque  dudamos de que la tengan, se les caería la cara de vergüenza de la forma tan zafia, prepotente y autoritaria con que están tratando a los Eldenses de bien, que por otro lado son los que pagan sus sueldos a costa de muchas privaciones.
      Quiten esas vallas y dejen que al menos nos vayamos preparando para lo peor.
      Sin ánimo de molestar acabaremos con un dicho popular, recordándoles que: “Quien siembra vientos, recoge tempestades”.


Elda, 8 de Enero del 2015