Votar en tiempos revueltos
NUESTRA OPINIÓN: Taller periodístico
Grupo Alberto Navarro Pastor
En un año de intensa actividad
política, en la que según dicen unos y otros, se decidirá nuestro futuro
durante los próximos cuatro años, nos encontramos con el patético espectáculo
que están ofreciendo los que se llaman a sí mismos salvadores de la patria.
Nos estamos enterando por activa y por
pasiva de los trapos sucios, que sin ningún pudor, utilizan como arma
arrojadiza, para descalificar al oponente; como si esto fuese una pelea de
macarras barriobajeros, marcando territorio; como si esto no fuese con el país;
como si esto no fuese importante para la vida de las personas, para su
bienestar, para la convivencia.
Nos parece un insulto a nuestra
inteligencia la actitud chulesca con la que se están comportando queriéndonos
hacer comulgar con ruedas de molino, aplicando la ley del embudo, como siempre.
Echamos de menos en sus discursos,
propuestas creíbles, programas concretos, soluciones acertadas, reales, posibles;
estamos hartos de promesas vanas, de mentiras descaradas, de malversadores, y defraudadores
presuntamente imputados… de que se acuerden de santa Bárbara, solamente cuando
truena.
Nos gustaría saber, para variar, si
alguien piensa hacer algo para sacar a este país del profundo pozo en el que lo
han sumergido, si hay esperanza para los que han perdido, además de sus bienes,
la ilusión de creer que les espera un futuro mejor.
Han
desvirtuado por completo la importancia y el respeto del ciudadano por el acto
de votar; por mucho que repitan que en nuestras manos está la solución de la
crisis; a la vista de los hechos, no podemos ni de lejos, creerlo. Cuando se
vota a un partido político, no es para que este haga de su capa un sayo.
No manipulen la realidad. No somos tan
ignorantes como parece y somos muy conscientes de que nuestro futuro ya está
bastante hipotecado. Lo que dudamos es que esta clase política mediocre y tan
falta de escrúpulos, a la que estamos
manteniendo a costa de muchas privaciones, sea la que vaya a resolver la
papeleta.
No obstante es nuestro deber votar y
votaremos, eso seguro, pero aún a riesgo de equivocarnos, siguiendo nuestro
propio criterio. Podrían ahorrarse los
millones que les cuestan estas campañas y emplearlas en algo más
positivo y necesario para la ciudadanía.
Déjense ya de insultos, amenazas y
desvaríos; aprendan a ganar y a perder con dignidad; sean consecuentes con el
puesto que ocupan y con el que pretenden ocupar, únanse para levantar a este
país y devolver a sus buenas gentes todo lo que han perdido.
A
ver si aprenden de una vez, que no se puede repicar, oír misa y al mismo tiempo
pasar la bandeja y quedarse con la colecta.
19 de Marzo
del 2015
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