Una cadena de despropósitos
Nuestra Opinión: Taller Periodístico
Grupo Alberto Navarro
Un
revoltijo de sensaciones contradictorias se agolpan en nuestra mente a raíz de
los últimos acontecimientos acaecidos en este país; pero al final y después de
la consabida reflexión está claro que todo el caudal del pensamiento desemboca
en un mismo mar de convicciones: la habilidad camaleónica del partido político
que más relumbra, para darle la vuelta a la tortilla y convertir sus meteduras
de pata en el mayor triunfo que jamás ninguna otra fuerza gobernante, haya
conseguido.
En primer lugar nos quisieron hacer creer que los pobrecitos
Bancos que nos han engañado, nos han robado, nos han insultado, nos han
humillado y han usurpado nuestras viviendas, necesitaban que prácticamente nos
quitáramos el pan de la boca para volver a llenarles las arcas que ellos
solitos se habían encargado de vaciar.
Han querido demostrarnos
su superioridad y su fuerza con el gran despliegue de medios persuasivos y
represivos que todos hemos podido ver en las numerosas manifestaciones que se
han producido estos últimos meses, y en las que una inmensa mayoría del país se ha visto
en la necesidad de participar, como única forma de exteriorizar el disgusto, el
rechazo y la indignación que han producido los desmanes cometidos en el poco
tiempo que hace que ostentan el poder, y hemos comprobado la prepotencia y el
desprecio con que estas protestas han sido acogidas.
Hemos sido testigos de
la indiferencia, dejadez y falta de conciencia con la que se ha actuado en el
caso Madrid-Arena, hasta que esas cuatro (casi cinco) jóvenes lo han pagado con
sus vidas, solamente por querer asistir a un evento musical y por confiar en
las autoridades, que se supone debían velar por su seguridad.
Hemos sido testigos
así mismo de la impunidad con que se han movido los Bancos en el tema de los
desahucios, dejando en la indigencia y además con la deuda sobre sus espaldas,
a personas honradas cuyo único delito ha sido perder el trabajo. Hasta que se han
producido más muertes. Este país solo reacciona a fuerza de tragedias
irremediables. Han hecho falta además de estas pérdidas de vidas humanas la
repulsa por estos hechos del resto de Europa, para hacerles caer del burro.
Ahora con los hechos
consumados, estamos asistiendo a la puesta en escena del “entendimiento” entre
Gobierno ¿…? y Oposición ¿…? sobre los Bancos y los desahucios, y están
intentando pillar al, diremos menos listo, de la plana mayor del Consistorio
Madrileño para que cargue con los platos rotos, de algo incomprensible, que
nunca debió suceder, y de paso, quitarse de encima a “elementos” molestos para
el partido. Ya no somos nosotros los culpables de todos los cataclismos. Y como
son tan buenos, nos van a hacer el gran favor de modificar, que no cambiar,
alguna Ley. Llevan tres días y no se han aclarado. Sinceramente ¿hace falta
tanto tiempo para ponerse de acuerdo en una cosa tan sencilla? Miedo nos dan
las deliberaciones a las que puedan llegar mentes tan calenturientas y
retorcidas.
Pensamos en las familias de estas personas fallecidas y en
ellas mismas, y se merecen algo más. Como mínimo una disculpa, seguida de una
dimisión, pero no del último mono, más bien del jefe de la manada y de todos
los que van detrás. En el caso de la
última muerte por desahucio, nos asalta la duda de si esta persona era
consciente del revulsivo que iba a suponer para toda la sociedad su decisión,
pero en estos casos y en los anteriores todos
han sido víctimas del mal funcionamiento del sistema, algo
que desgraciadamente podía haberse evitado si no primara sobre todo, la falta
de ética, el exceso de avaricia, la prepotencia y el desprecio hacia los demás,
de la que hacen gala la mayoría de nuestros políticos. Podríamos caer en la
tentación de echarle las culpas de esta situación a Alemania o incluso a
Bruselas, pero… es que somos españoles y como decía Machado, “Españolito que
vienes al mundo, te guarde Dios…”
Elda,13 de Noviembre del 2012
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