jueves, 15 de noviembre de 2012


Una cadena de despropósitos

Nuestra Opinión: Taller Periodístico
Grupo Alberto Navarro

                                                         
             Un revoltijo de sensaciones contradictorias se agolpan en nuestra mente a raíz de los últimos acontecimientos acaecidos en este país; pero al final y después de la consabida reflexión está claro que todo el caudal del pensamiento desemboca en un mismo mar de convicciones: la habilidad camaleónica del partido político que más relumbra, para darle la vuelta a la tortilla y convertir sus meteduras de pata en el mayor triunfo que jamás ninguna otra fuerza gobernante, haya conseguido.
En primer lugar nos quisieron hacer creer que los pobrecitos Bancos que nos han engañado, nos han robado, nos han insultado, nos han humillado y han usurpado nuestras viviendas, necesitaban que prácticamente nos quitáramos el pan de la boca para volver a llenarles las arcas que ellos solitos se habían encargado de vaciar.
  Han querido demostrarnos su superioridad y su fuerza con el gran despliegue de medios persuasivos y represivos que todos hemos podido ver en las numerosas manifestaciones que se han producido estos últimos meses, y en las  que una inmensa mayoría del país se ha visto en la necesidad de participar, como única forma de exteriorizar el disgusto, el rechazo y la indignación que han producido los desmanes cometidos en el poco tiempo que hace que ostentan el poder, y hemos comprobado la prepotencia y el desprecio con que estas protestas han sido acogidas.
 Hemos sido testigos de la indiferencia, dejadez y falta de conciencia con la que se ha actuado en el caso Madrid-Arena, hasta que esas cuatro (casi cinco) jóvenes lo han pagado con sus vidas, solamente por querer asistir a un evento musical y por confiar en las autoridades, que se supone debían velar por su seguridad.
 Hemos sido testigos así mismo de la impunidad con que se han movido los Bancos en el tema de los desahucios, dejando en la indigencia y además con la deuda sobre sus espaldas, a personas honradas cuyo único delito ha sido perder el trabajo. Hasta que se han producido más muertes. Este país solo reacciona a fuerza de tragedias irremediables. Han hecho falta además de estas pérdidas de vidas humanas la repulsa por estos hechos del resto de Europa, para hacerles caer del burro.
 Ahora con los hechos consumados, estamos asistiendo a la puesta en escena del “entendimiento” entre Gobierno ¿…? y Oposición ¿…? sobre los Bancos y los desahucios, y están intentando pillar al, diremos menos listo, de la plana mayor del Consistorio Madrileño para que cargue con los platos rotos, de algo incomprensible, que nunca debió suceder, y de paso, quitarse de encima a “elementos” molestos para el partido. Ya no somos nosotros los culpables de todos los cataclismos. Y como son tan buenos, nos van a hacer el gran favor de modificar, que no cambiar, alguna Ley. Llevan tres días y no se han aclarado. Sinceramente ¿hace falta tanto tiempo para ponerse de acuerdo en una cosa tan sencilla? Miedo nos dan las deliberaciones a las que puedan llegar mentes tan calenturientas y retorcidas.
Pensamos en las familias de estas personas fallecidas y en ellas mismas, y se merecen algo más. Como mínimo una disculpa, seguida de una dimisión, pero no del último mono, más bien del jefe de la manada y de todos los que van detrás. En el caso de la  última muerte por desahucio, nos asalta la duda de si esta persona era consciente del revulsivo que iba a suponer para toda la sociedad su decisión, pero  en estos casos y en los anteriores todos han sido víctimas del mal funcionamiento  del sistema, algo que desgraciadamente podía haberse evitado si no primara sobre todo, la falta de ética, el exceso de avaricia, la prepotencia y el desprecio hacia los demás, de la que hacen gala la mayoría de nuestros políticos. Podríamos caer en la tentación de echarle las culpas de esta situación a Alemania o incluso a Bruselas, pero… es que somos españoles y como decía Machado, “Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios…”

Elda,13 de Noviembre del 2012

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