El reencuentro
NUESTRA OPINIÓN: Taller
periodístico
Grupo
Alberto Navarro Pastor
Después del obligado y
por otra parte necesario paréntesis vacacional, volvemos con las pilas
moderadamente recargadas, y una vez superado el sopor producido por este largo
y cálido verano, dispuestos a seguir en la brecha.
Al reanudar nuestras actividades habituales
como Grupo, nos encontramos, no sin cierto desencanto, con el inquietante panorama
que se abre ante nuestros ojos, y que se asemeja como si de dos gotas de agua
se tratara, al mismo que dejamos antes de la tregua, y el atisbo de esperanza y
cambio que nos dejaron las elecciones municipales en toda España, se va
diluyendo lentamente. Los temas que la actualidad nos ofrece, parece que no se
han movido ni un ápice en todo el tiempo transcurrido, como no sea para
aumentar la incertidumbre sobre el fantasma de nuestro futuro.
Seguimos esperando las
elecciones generales como agua de mayo, mientras los políticos continúan
lanzándose improperios y reproches; seguimos con el tema catalán que cada vez
se presenta más confuso y complicado; seguimos con el paro en aumento al mismo
tiempo que, misteriosamente, sigue también aumentando la afiliación a la
seguridad social. Vemos como se van alargando las resoluciones sobre la
corrupción, seguramente esperando que prescriba; los Bancos estrechan más el
cerco; la bolsa baja; el déficit sube…Europa dice que vamos bien; el gobierno
dice que estamos en nuestro mejor momento, pero los ingresos de las familias
cada vez cunden menos; nos bajan la luz más o menos dos euros por recibo con la
condición de que consumamos la energía por las noches, pero nos cambian los
contadores por otros “inteligentes” cuyo coste de alguna manera nos harán
pagar, y eliminando puestos de trabajo. Se podría aplicar la misma vara de
medir con los gobernantes: cambiarlos por otros “inteligentes” y eliminar
algunos puestos de trabajo de los “listos”, que es lo que está sobrando.
Hay algo que parece
positivo, han disminuido los desahucios, o al menos ya no se habla de ello. Los
otros temas lo han eclipsado.
Tenemos a los refugiados
esperando en pésimas condiciones a que los políticos decidan sobre su futuro;
parece que hemos perdido la memoria de sopetón y nos hemos olvidado de los
tiempos en que nosotros mismos nos vimos en esa situación y no solo nosotros,
también gran parte de Europa; mientras tanto, los hombres sabios del planeta,
discutiendo a ver quién hace menos. Como si no fuese importante, como si de
ello no dependiera la vida y la dignidad de las personas. Está claro que en
todas partes cuecen habas… Y un largo etc.., de asuntos sin resolver, y de
difícil solución, a la vista de la poca voluntad y la poca disposición de quien
tiene la obligación y el compromiso de hacerlo. Al final todo se reduce a lo
mismo…dinero, poder, soberbia, egoísmo,…
Son tantos y tan sangrantes
los temas, que no sabemos por dónde empezar. Son tantas y tan sin sentido las
vueltas que se les está dando por activa y por pasiva en los medios de
comunicación, en las tertulias políticas, sin llegar a ninguna parte, que
desgraciadamente, ya produce hastío y aburrimiento.
Los debates sobre el estado
de la nación, los “cara a cara” con preguntas y respuestas pactadas, los
sondeos de opinión manipulados, los cantos de sirena…todo un cúmulo de
despropósitos, de insultos a nuestra inteligencia; como si fuésemos sordos,
ciegos y sin capacidad de pensar y sumar dos y dos; un poco más de formalidad y
de honradez no vendría mal y posiblemente nos proporcionaría un poco más de
sosiego. Pero eso que es bueno, seguramente no vendrá.
Nos gustaría ser un poco más
optimistas, pero que le pregunten a las personas que tienen a uno o más
familiares en paro, a los pensionistas que tienen que sacar adelante a sus
hijos a sus nietos, a los familiares de un enfermo dependiente, al aumento de
gentes que ni en el peor de sus sueños podían imaginar que se verían obligadas a acudir a Cáritas o cualquier otra
institución para poder subsistir, a los jóvenes que tienen tan en el aire su
futuro...
Dicen, y estamos de acuerdo,
que lo último que se debe perder en esta vida es la esperanza, pero de momento
y aunque nos pese, solo podemos decir como en la conocida canción, que… “la
vida sigue igual”.
Elda, 9 de Octubre del 2015
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