viernes, 9 de octubre de 2015



El reencuentro

NUESTRA OPINIÓN: Taller periodístico
Grupo Alberto Navarro Pastor


         Después del obligado y por otra parte necesario paréntesis vacacional, volvemos con las pilas moderadamente recargadas, y una vez superado el sopor producido por este largo y cálido verano, dispuestos a seguir en la brecha.
         Al reanudar nuestras actividades habituales como Grupo, nos encontramos, no sin cierto desencanto, con el inquietante panorama que se abre ante nuestros ojos, y que se asemeja como si de dos gotas de agua se tratara, al mismo que dejamos antes de la tregua, y el atisbo de esperanza y cambio que nos dejaron las elecciones municipales en toda España, se va diluyendo lentamente. Los temas que la actualidad nos ofrece, parece que no se han movido ni un ápice en todo el tiempo transcurrido, como no sea para aumentar la incertidumbre sobre el fantasma de nuestro futuro.
       Seguimos esperando las elecciones generales como agua de mayo, mientras los políticos continúan lanzándose improperios y reproches; seguimos con el tema catalán que cada vez se presenta más confuso y complicado; seguimos con el paro en aumento al mismo tiempo que, misteriosamente, sigue también aumentando la afiliación a la seguridad social. Vemos como se van alargando las resoluciones sobre la corrupción, seguramente esperando que prescriba; los Bancos estrechan más el cerco; la bolsa baja; el déficit sube…Europa dice que vamos bien; el gobierno dice que estamos en nuestro mejor momento, pero los ingresos de las familias cada vez cunden menos; nos bajan la luz más o menos dos euros por recibo con la condición de que consumamos la energía por las noches, pero nos cambian los contadores por otros “inteligentes” cuyo coste de alguna manera nos harán pagar, y eliminando puestos de trabajo. Se podría aplicar la misma vara de medir con los gobernantes: cambiarlos por otros “inteligentes” y eliminar algunos puestos de trabajo de los “listos”, que es lo que está sobrando.
      Hay algo que parece positivo, han disminuido los desahucios, o al menos ya no se habla de ello. Los otros temas lo han eclipsado.
       Tenemos a los refugiados esperando en pésimas condiciones a que los políticos decidan sobre su futuro; parece que hemos perdido la memoria de sopetón y nos hemos olvidado de los tiempos en que nosotros mismos nos vimos en esa situación y no solo nosotros, también gran parte de Europa; mientras tanto, los hombres sabios del planeta, discutiendo a ver quién hace menos. Como si no fuese importante, como si de ello no dependiera la vida y la dignidad de las personas. Está claro que en todas partes cuecen habas… Y un largo etc.., de asuntos sin resolver, y de difícil solución, a la vista de la poca voluntad y la poca disposición de quien tiene la obligación y el compromiso de hacerlo. Al final todo se reduce a lo mismo…dinero, poder, soberbia, egoísmo,…
       Son tantos y tan sangrantes los temas, que no sabemos por dónde empezar. Son tantas y tan sin sentido las vueltas que se les está dando por activa y por pasiva en los medios de comunicación, en las tertulias políticas, sin llegar a ninguna parte, que desgraciadamente, ya produce hastío y aburrimiento.
      Los debates sobre el estado de la nación, los “cara a cara” con preguntas y respuestas pactadas, los sondeos de opinión manipulados, los cantos de sirena…todo un cúmulo de despropósitos, de insultos a nuestra inteligencia; como si fuésemos sordos, ciegos y sin capacidad de pensar y sumar dos y dos; un poco más de formalidad y de honradez no vendría mal y posiblemente nos proporcionaría un poco más de sosiego. Pero eso que es bueno, seguramente no vendrá.
      Nos gustaría ser un poco más optimistas, pero que le pregunten a las personas que tienen a uno o más familiares en paro, a los pensionistas que tienen que sacar adelante a sus hijos a sus nietos, a los familiares de un enfermo dependiente, al aumento de gentes que ni en el peor de sus sueños podían imaginar que se verían  obligadas a acudir a Cáritas o cualquier otra institución para poder subsistir, a los jóvenes que tienen tan en el aire su futuro...
      Dicen, y estamos de acuerdo, que lo último que se debe perder en esta vida es la esperanza, pero de momento y aunque nos pese, solo podemos decir como en la conocida canción, que… “la vida sigue igual”.

Elda, 9 de Octubre del 2015

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