¿No
hay dos sin tres?
NUESTRA OPINIÓN: Taller periodístico
Grupo Alberto Navarro Pastor
Es
difícil comenzar este análisis-reflexivo después del caos tanto político como
institucional, por el que estamos atravesando una gran mayoría de españoles a
raíz de los sucesivos intentos de cambio de poderes, y no tanto de cambio
social, como presuntamente se quiere dar a entender. Y es que nadie quiere
bajar del burro.
Llevamos, entre unas cosas y otras, más de
un año ejerciendo nuestro derecho al voto, en unas interminables elecciones que
por otra parte, no son del gusto del colectivo político, lo que nos hace intuir
que para ellos, ni tan siquiera para eso valemos.
Nos
levantamos todos los días con las mismas machaconas noticias, con los más nefastos augurios de las catástrofes que
podrían ocasionar nuestros votos dependiendo del lado por el que se incline la
balanza.
Y mientras,
unos se sientan a la puerta de su casa a esperar ver pasar el cadáver de su
enemigo, otros vociferan repartiéndose los sillones más valiosos o tendiendo la
mano a su adversario en un gesto de heroica generosidad aun antes de haber
conseguido un solo voto. Se está mareando tanto la perdiz que hasta los más
sensatos pierden el norte
Incomprensiblemente se le ha dado el sí
quiero, sí otorgo, a la corrupción, a la malversación, al abuso de poder, a los
recortes en la educación, en la sanidad, en los servicios sociales, a la
precariedad en el empleo, a la esquilmación de la caja de pensiones…y mientras
todo esto ocurre, los que se llaman a sí mismos salvadores de la patria, se
limitan a echarse las culpas unos a otros, dejando que la desilusión y el
desánimo vayan calando cada vez más profundamente en una buena parte del
electorado.
Es necesario que se pongan de acuerdo de
una vez y maduren; estamos hartos de tener la culpa de todo y de algo tan
infantil como el “No vale, no ha valido,
¡a repetir el juego!” No sabemos si se han dado cuenta de la nube negra que
se cierne sobre el presente y el futuro de este país y del bienestar de sus
gentes.
Y piensen que dado el resultado de estos
dos intentos fallidos, un tercero posiblemente, muy posiblemente, nos llevaría
a una mayoría absoluta no deseada.
Pónganse las pilas, desciendan del pedestal
y empiecen a trabajar de una vez; que no tengamos que lamentarnos de las consecuencias
que nos puede acarrear el que se cumplan los poco tranquilizadores augurios del
refrán, ese que dice… “No hay dos sin
tres”.
Elda
3 de Julio del 2016
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