martes, 5 de julio de 2016



¿No hay dos sin tres?

NUESTRA OPINIÓN: Taller periodístico
Grupo Alberto Navarro Pastor

    Es difícil comenzar este análisis-reflexivo después del caos tanto político como institucional, por el que estamos atravesando una gran mayoría de españoles a raíz de los sucesivos intentos de cambio de poderes, y no tanto de cambio social, como presuntamente se quiere dar a entender. Y es que nadie quiere bajar del burro.
      
    Llevamos, entre unas cosas y otras, más de un año ejerciendo nuestro derecho al voto, en unas interminables elecciones que por otra parte, no son del gusto del colectivo político, lo que nos hace intuir que para ellos, ni tan siquiera para eso valemos.
    Nos levantamos todos los días con las mismas machaconas noticias, con los  más nefastos augurios de las catástrofes que podrían ocasionar nuestros votos dependiendo del lado por el que se incline la balanza.

    Y mientras, unos se sientan a la puerta de su casa a esperar ver pasar el cadáver de su enemigo, otros vociferan repartiéndose los sillones más valiosos o tendiendo la mano a su adversario en un gesto de heroica generosidad aun antes de haber conseguido un solo voto. Se está mareando tanto la perdiz que hasta los más sensatos pierden el norte
    Incomprensiblemente se le ha dado el sí quiero, sí otorgo, a la corrupción, a la malversación, al abuso de poder, a los recortes en la educación, en la sanidad, en los servicios sociales, a la precariedad en el empleo, a la esquilmación de la caja de pensiones…y mientras todo esto ocurre, los que se llaman a sí mismos salvadores de la patria, se limitan a echarse las culpas unos a otros, dejando que la desilusión y el desánimo vayan calando cada vez más profundamente en una buena parte del electorado.
  
    Es necesario que se pongan de acuerdo de una vez y maduren; estamos hartos de tener la culpa de todo y de algo tan infantil como el “No vale, no ha valido, ¡a repetir el juego!” No sabemos si se han dado cuenta de la nube negra que se cierne sobre el presente y el futuro de este país y del bienestar de sus gentes.
  
    Y piensen que dado el resultado de estos dos intentos fallidos, un tercero posiblemente, muy posiblemente, nos llevaría a una mayoría absoluta no deseada.
   
    Pónganse las pilas, desciendan del pedestal y empiecen a trabajar de una vez; que no tengamos que lamentarnos de las consecuencias que nos puede acarrear el que se cumplan los poco tranquilizadores augurios del refrán, ese que dice… “No hay dos sin tres”.


Elda 3 de Julio del 2016

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