lunes, 1 de febrero de 2016



Confirmando la evidencia.

NUESTRA OPINIÓN: Taller periodístico
Grupo Alberto Navarro Pastor



     Nada nos habría gustado más después de este paréntesis de espera que nosotros mismos nos habíamos impuesto, reaparecer con nuestros comentarios, albergando la esperanza  de poder argumentar, de forma más positiva y esperanzadora, sobre el panorama político por el que estamos atravesando desde hace ya demasiado tiempo.
    Llevamos casi un año soportando las veleidades de unos partidos y otros, con elecciones incomprensibles; votando lo invotable y aguantando mucho más de lo que una persona en su sano juicio puede resistir. Y no digamos un país.
      Pensábamos que el 20 D, sería la fecha clave, y que nuestros votos decidirían nuestro futuro; pero al parecer esa fecha solamente marcaba la aparición de la punta del iceberg y que las buenas palabras, las promesas de cambios y recuperación de nuestro bienestar, solo eran cantos de sirena que utilizaban los distintos, variados y numerosos partidos políticos, surgidos en algunos casos de la nada, con los que manipular nuestras mentes y llevarnos, primero a su terreno y después a pie de urna.
      Una vez conseguido este propósito y a la vista de lo innegable, al parecer nadie está contento con los resultados obtenidos y ningún partido se conforma con la parte del pastel que le ha correspondido. Todos quieren la parte más grande; nadie quiere recibir las migajas y lo que es peor, nadie quiere asumir lo que las urnas han mostrado, lo que los españoles han decidido.                Estamos asistiendo al bochornoso espectáculo de los chantajes, de las luchas internas dentro de los mismos partidos, entre personas que se supone comparten la misma ideología; poniéndose la zancadilla unos a otros con el único afán de ostentar el poder; como así mismo a la negación de unirse y trabajar conjuntamente por el bien del país.
     Estamos viendo sus caras despojadas de las máscaras que han ocultado sus intenciones durante la campaña electoral. A unos ya los conocíamos y a otros se les está viendo el plumero. Después de todos estos años de Democracia (¿o debemos decir post-dictadura?), con coaliciones pactadas, con mayorías absolutas, etc., etc., parece mentira que nadie haya aprendido nada, que todo haya sido una farsa, que todo se reduzca a una cuestión de poder, de dinero, caiga quien caiga.
    Discutiendo si son galgos o son podencos, mientras el país se pregunta qué pasa con los asuntos pendientes, con los graves problemas que todos han resaltado por activa y por pasiva en los numerosos discursos que han protagonizado durante sus campañas, viendo con asombro, (aunque no demasiado, todo hay que decirlo), como su mayor preocupación en momentos tan tensos, sea el reparto de sillones y cotas de poder.
    Mientras la izquierda se desgaja, la derecha se apiña en torno a sus siglas y el resto se apunta a lo de “a río revuelto…” Sean serios; las urnas han decidido que el panorama cambie, que las fuerzas se unan, que se acabe el bipartidismo y que se entiendan todos ustedes, que ya toca. Desde la oposición se puede luchar tan dignamente como desde el poder y aunque sea más incómodo, es lo que el país ha decidido y quiere; todos los partidos, todas las ideologías tienen mucho que ofrecer, no se queden en el fango y pónganse a trabajar de verdad; y un toque de atención a la izquierda, aunque suene demagógico, recuerden que  “la unión hace la fuerza”.
      Puede que seamos duros en nuestras apreciaciones, pero por desgracia, esto ya está durando demasiado.


Elda, 25 de Enero del 2016

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