lunes, 6 de noviembre de 2017

NUESTRA OPINIÓN: Taller de Periodismo
Grupo Alberto Navarro Pastor


OTRA VUELTA AL MISMO TEMA

Hace unos días, escuchamos en Radio Elda, una entrevista a varios concejales de distintos partidos políticos; en la cual todos, o casi todos, estaban de acuerdo en que las cuentas del Ayuntamiento estaban saneadas. Si esto es así, no deja de sorprendernos el abandono que vemos en nuestra ciudad, como, por ejemplo, el deterioro de aceras, en las calles de barrios de la periferia, por citar entre otros, las calles Carlos Arniches y adyacentes, así como otros barrios periféricos. Algunas de ellas están tan deterioradas, que las personas que pasean portando cochecitos de bebes y sillas de ruedas de minusválidos tienen que bajar de la acera y transitar por la calzada, según hemos podido presenciar. Estas aceras tienen tantos socavones, que es imposible circular por ellas. También hemos visto bombillas de alumbrado fundidas; suciedad en las calles y aceras; abandono de jardines, etc. Si como dicen las cuentas están saneadas, nos preguntamos por qué no acometen estas obras, tal y como han hecho en otras zonas de la ciudad, seguramente menos necesitadas de reparación.
Nos preguntamos si existe alguna traba o impedimento por parte de algún departamento municipal, que impida que esto se lleve a cabo, ya que es notorio la falta que hace, sobre todo en estos barrios de nuestra ciudad.               
Según tenemos entendido, en los depósitos municipales, disponen de material suficiente para acometer estas obras.
De todos es sabido que en Elda, se pagan los impuestos más altos del país, por lo que creemos, que los ciudadanos tenemos derecho a que se arreglen nuestras calles; a que nuestros jardines estén bien cuidados, y a una ciudad limpia.
Es necesaria más información para que todos los ciudadanos tengamos más y mejor conocimiento de los proyectos de mejoras y servicios de este municipio y de si hay algún inconveniente para que estos no se lleven a cabo.
Queremos aclarar que este escrito no es una crítica a la gestión de este Ayuntamiento, sino un ruego para que si existe algún impedimento para realizar estas obras se ponga remedio para que tengamos una ciudad cuidada y limpia para que los ciudadanos podamos estar orgullosos de vivir el Elda.

6 de noviembre de 2017

lunes, 9 de octubre de 2017

DUELO DE TITANES

NUESTRA OPINIÓN: Taller periodístico
Grupo Alberto Navarro Pastor


     Entre unas cosas y otras llevamos un pésimo verano, y todo parece indicar que el otoño se presenta muy caliente a tenor de los últimos acontecimientos acaecidos en Cataluña, siendo la gota que colma el vaso; un conflicto tan mal traído y tan mal llevado, entre los que debían dar luz y solo están dando humo. Humo que está sirviendo para tapar o al menos difuminar los grandes y graves problemas de este país.
    Apenas si se habla de la corrupción, de si se piensa hacer algo para erradicarla y sobre todo si el dinero defraudado volverá a su legítimo dueño, el pueblo español. No se habla  del paro que se incrementa cada día; de la educación, que por cierto, cada vez nos hace más falta. No se habla de la congelación de salarios, ni de los recortes en sanidad y en servicios sociales; en suma de la precaria situación en que nos encontramos desde hace demasiado tiempo. Y no es lo peor que no se hable de estos temas, lo peor es que no se actúa, no se hace nada al respecto, muy al contrario cada día que pasa la brecha es más profunda, el descontento más notorio. Parece que en estos momentos, el mayor interés estriba en separar y enfrentar al pueblo llano, como en los viejos tiempos, como siempre.
    Unos por exceso y otros por defecto están sembrando el caos en la sociedad española, y la incredulidad más allá de nuestras fronteras. Después de todos estos años vividos en una Democracia pactada y aprobada por todas las fuerzas políticas, la vemos desmoronarse como si de un frágil castillo de naipes se tratara. La falta de dialogo, la falta de comunicación se está convirtiendo en el arma más mortífera que imaginarse pueda.
    Los insultos y las provocaciones parecen ser el único dialogo que ambas partes están dispuestos a  entablar. Pero hay que reconocer que no nos sorprende, después del descontento sobre la actuación del gobierno anterior, cuando llegó el momento de enmendarle la plana, se le volvió a votar, se refrendó su mandato, y claro, aquellos polvos trajeron estos lodos. Hemos asistido, unos cuantos con entusiasmo y otros muchos con verdadera indignación y tristeza, a unas votaciones fuera de la ley y al más puro estilo bananero; y no entendemos los motivos que impulsan al señor catalán a enfrentarse al mundo entero, aunque para ello tenga que arruinar la economía de esa tierra, a la que tanto dice querer y por la que está dispuesto a dar la vida de los demás, que no la suya. Pero tampoco entendemos la pasividad del otro señor, que con su actitud esquiva y prepotente, está propiciando que la situación cada vez se vuelva más tensa y peligrosa.
   Hace falta dialogo, entendimiento y modificar lo que deba ser modificado. Sabemos muy bien  que los enfrentamientos y la violencia solo conducen a un callejón sin salida.
   Hemos visto por televisión como se pasaban dos “bandejas” en una iglesia catalana, una para recolectar las limosnas y otra para las papeletas de los votos. Nos dan escalofríos solo de recordar las imágenes del antiguo NODO, cuando los obispos bendecían los cañones.
   Ya es hora de hablar como personas civilizadas y acabar con este sin sentido que está arruinando al país y sembrando el odio y el descontento entre gentes de bien. Dejen ya de echar ese pulso, que no sabemos a quien beneficia, pero desde luego no a este país ni a las personas que lo habitan.
   Esto en lugar de “Duelo de titanes” se está convirtiendo en “Duelo de tarugos”, al fin y al cabo las dos definiciones comienzan por “T”.




Elda, 7 de Octubre del 2017

martes, 5 de julio de 2016



¿No hay dos sin tres?

NUESTRA OPINIÓN: Taller periodístico
Grupo Alberto Navarro Pastor

    Es difícil comenzar este análisis-reflexivo después del caos tanto político como institucional, por el que estamos atravesando una gran mayoría de españoles a raíz de los sucesivos intentos de cambio de poderes, y no tanto de cambio social, como presuntamente se quiere dar a entender. Y es que nadie quiere bajar del burro.
      
    Llevamos, entre unas cosas y otras, más de un año ejerciendo nuestro derecho al voto, en unas interminables elecciones que por otra parte, no son del gusto del colectivo político, lo que nos hace intuir que para ellos, ni tan siquiera para eso valemos.
    Nos levantamos todos los días con las mismas machaconas noticias, con los  más nefastos augurios de las catástrofes que podrían ocasionar nuestros votos dependiendo del lado por el que se incline la balanza.

    Y mientras, unos se sientan a la puerta de su casa a esperar ver pasar el cadáver de su enemigo, otros vociferan repartiéndose los sillones más valiosos o tendiendo la mano a su adversario en un gesto de heroica generosidad aun antes de haber conseguido un solo voto. Se está mareando tanto la perdiz que hasta los más sensatos pierden el norte
    Incomprensiblemente se le ha dado el sí quiero, sí otorgo, a la corrupción, a la malversación, al abuso de poder, a los recortes en la educación, en la sanidad, en los servicios sociales, a la precariedad en el empleo, a la esquilmación de la caja de pensiones…y mientras todo esto ocurre, los que se llaman a sí mismos salvadores de la patria, se limitan a echarse las culpas unos a otros, dejando que la desilusión y el desánimo vayan calando cada vez más profundamente en una buena parte del electorado.
  
    Es necesario que se pongan de acuerdo de una vez y maduren; estamos hartos de tener la culpa de todo y de algo tan infantil como el “No vale, no ha valido, ¡a repetir el juego!” No sabemos si se han dado cuenta de la nube negra que se cierne sobre el presente y el futuro de este país y del bienestar de sus gentes.
  
    Y piensen que dado el resultado de estos dos intentos fallidos, un tercero posiblemente, muy posiblemente, nos llevaría a una mayoría absoluta no deseada.
   
    Pónganse las pilas, desciendan del pedestal y empiecen a trabajar de una vez; que no tengamos que lamentarnos de las consecuencias que nos puede acarrear el que se cumplan los poco tranquilizadores augurios del refrán, ese que dice… “No hay dos sin tres”.


Elda 3 de Julio del 2016

lunes, 1 de febrero de 2016



Confirmando la evidencia.

NUESTRA OPINIÓN: Taller periodístico
Grupo Alberto Navarro Pastor



     Nada nos habría gustado más después de este paréntesis de espera que nosotros mismos nos habíamos impuesto, reaparecer con nuestros comentarios, albergando la esperanza  de poder argumentar, de forma más positiva y esperanzadora, sobre el panorama político por el que estamos atravesando desde hace ya demasiado tiempo.
    Llevamos casi un año soportando las veleidades de unos partidos y otros, con elecciones incomprensibles; votando lo invotable y aguantando mucho más de lo que una persona en su sano juicio puede resistir. Y no digamos un país.
      Pensábamos que el 20 D, sería la fecha clave, y que nuestros votos decidirían nuestro futuro; pero al parecer esa fecha solamente marcaba la aparición de la punta del iceberg y que las buenas palabras, las promesas de cambios y recuperación de nuestro bienestar, solo eran cantos de sirena que utilizaban los distintos, variados y numerosos partidos políticos, surgidos en algunos casos de la nada, con los que manipular nuestras mentes y llevarnos, primero a su terreno y después a pie de urna.
      Una vez conseguido este propósito y a la vista de lo innegable, al parecer nadie está contento con los resultados obtenidos y ningún partido se conforma con la parte del pastel que le ha correspondido. Todos quieren la parte más grande; nadie quiere recibir las migajas y lo que es peor, nadie quiere asumir lo que las urnas han mostrado, lo que los españoles han decidido.                Estamos asistiendo al bochornoso espectáculo de los chantajes, de las luchas internas dentro de los mismos partidos, entre personas que se supone comparten la misma ideología; poniéndose la zancadilla unos a otros con el único afán de ostentar el poder; como así mismo a la negación de unirse y trabajar conjuntamente por el bien del país.
     Estamos viendo sus caras despojadas de las máscaras que han ocultado sus intenciones durante la campaña electoral. A unos ya los conocíamos y a otros se les está viendo el plumero. Después de todos estos años de Democracia (¿o debemos decir post-dictadura?), con coaliciones pactadas, con mayorías absolutas, etc., etc., parece mentira que nadie haya aprendido nada, que todo haya sido una farsa, que todo se reduzca a una cuestión de poder, de dinero, caiga quien caiga.
    Discutiendo si son galgos o son podencos, mientras el país se pregunta qué pasa con los asuntos pendientes, con los graves problemas que todos han resaltado por activa y por pasiva en los numerosos discursos que han protagonizado durante sus campañas, viendo con asombro, (aunque no demasiado, todo hay que decirlo), como su mayor preocupación en momentos tan tensos, sea el reparto de sillones y cotas de poder.
    Mientras la izquierda se desgaja, la derecha se apiña en torno a sus siglas y el resto se apunta a lo de “a río revuelto…” Sean serios; las urnas han decidido que el panorama cambie, que las fuerzas se unan, que se acabe el bipartidismo y que se entiendan todos ustedes, que ya toca. Desde la oposición se puede luchar tan dignamente como desde el poder y aunque sea más incómodo, es lo que el país ha decidido y quiere; todos los partidos, todas las ideologías tienen mucho que ofrecer, no se queden en el fango y pónganse a trabajar de verdad; y un toque de atención a la izquierda, aunque suene demagógico, recuerden que  “la unión hace la fuerza”.
      Puede que seamos duros en nuestras apreciaciones, pero por desgracia, esto ya está durando demasiado.


Elda, 25 de Enero del 2016

viernes, 9 de octubre de 2015



El reencuentro

NUESTRA OPINIÓN: Taller periodístico
Grupo Alberto Navarro Pastor


         Después del obligado y por otra parte necesario paréntesis vacacional, volvemos con las pilas moderadamente recargadas, y una vez superado el sopor producido por este largo y cálido verano, dispuestos a seguir en la brecha.
         Al reanudar nuestras actividades habituales como Grupo, nos encontramos, no sin cierto desencanto, con el inquietante panorama que se abre ante nuestros ojos, y que se asemeja como si de dos gotas de agua se tratara, al mismo que dejamos antes de la tregua, y el atisbo de esperanza y cambio que nos dejaron las elecciones municipales en toda España, se va diluyendo lentamente. Los temas que la actualidad nos ofrece, parece que no se han movido ni un ápice en todo el tiempo transcurrido, como no sea para aumentar la incertidumbre sobre el fantasma de nuestro futuro.
       Seguimos esperando las elecciones generales como agua de mayo, mientras los políticos continúan lanzándose improperios y reproches; seguimos con el tema catalán que cada vez se presenta más confuso y complicado; seguimos con el paro en aumento al mismo tiempo que, misteriosamente, sigue también aumentando la afiliación a la seguridad social. Vemos como se van alargando las resoluciones sobre la corrupción, seguramente esperando que prescriba; los Bancos estrechan más el cerco; la bolsa baja; el déficit sube…Europa dice que vamos bien; el gobierno dice que estamos en nuestro mejor momento, pero los ingresos de las familias cada vez cunden menos; nos bajan la luz más o menos dos euros por recibo con la condición de que consumamos la energía por las noches, pero nos cambian los contadores por otros “inteligentes” cuyo coste de alguna manera nos harán pagar, y eliminando puestos de trabajo. Se podría aplicar la misma vara de medir con los gobernantes: cambiarlos por otros “inteligentes” y eliminar algunos puestos de trabajo de los “listos”, que es lo que está sobrando.
      Hay algo que parece positivo, han disminuido los desahucios, o al menos ya no se habla de ello. Los otros temas lo han eclipsado.
       Tenemos a los refugiados esperando en pésimas condiciones a que los políticos decidan sobre su futuro; parece que hemos perdido la memoria de sopetón y nos hemos olvidado de los tiempos en que nosotros mismos nos vimos en esa situación y no solo nosotros, también gran parte de Europa; mientras tanto, los hombres sabios del planeta, discutiendo a ver quién hace menos. Como si no fuese importante, como si de ello no dependiera la vida y la dignidad de las personas. Está claro que en todas partes cuecen habas… Y un largo etc.., de asuntos sin resolver, y de difícil solución, a la vista de la poca voluntad y la poca disposición de quien tiene la obligación y el compromiso de hacerlo. Al final todo se reduce a lo mismo…dinero, poder, soberbia, egoísmo,…
       Son tantos y tan sangrantes los temas, que no sabemos por dónde empezar. Son tantas y tan sin sentido las vueltas que se les está dando por activa y por pasiva en los medios de comunicación, en las tertulias políticas, sin llegar a ninguna parte, que desgraciadamente, ya produce hastío y aburrimiento.
      Los debates sobre el estado de la nación, los “cara a cara” con preguntas y respuestas pactadas, los sondeos de opinión manipulados, los cantos de sirena…todo un cúmulo de despropósitos, de insultos a nuestra inteligencia; como si fuésemos sordos, ciegos y sin capacidad de pensar y sumar dos y dos; un poco más de formalidad y de honradez no vendría mal y posiblemente nos proporcionaría un poco más de sosiego. Pero eso que es bueno, seguramente no vendrá.
      Nos gustaría ser un poco más optimistas, pero que le pregunten a las personas que tienen a uno o más familiares en paro, a los pensionistas que tienen que sacar adelante a sus hijos a sus nietos, a los familiares de un enfermo dependiente, al aumento de gentes que ni en el peor de sus sueños podían imaginar que se verían  obligadas a acudir a Cáritas o cualquier otra institución para poder subsistir, a los jóvenes que tienen tan en el aire su futuro...
      Dicen, y estamos de acuerdo, que lo último que se debe perder en esta vida es la esperanza, pero de momento y aunque nos pese, solo podemos decir como en la conocida canción, que… “la vida sigue igual”.

Elda, 9 de Octubre del 2015