Morir en Radio Vivir
Grupo Alberto Navarro Pastor
Taller
Periodístico: Nuestra Opinión
Esperabamos la noticia, pero no por eso ha
sido menos dolorosa. El
procedimiento de hacerla pública ha sido el
habitual: filtración a la prensa
escrita (posiblemente previo acuerdo con el
medio transmisor de cómo
habían de tratar el tema), dándo una
explicación sectaria de las razones
para el despido (y es el tercero) que se
lleva a cabo en EMIDESA, la
empresa municipal de información de Elda.
Pero remontémonos en el tiempo hasta seis años
atrás, cuando ésta
empresa municipal contaba con 29
trabajadores, una emisora de radio, un
boletín informativo de edición mensual, una
página web y una emisora de
televisión, además de los trabajos de
productora y editorial (entre ellos la
depauperada revista municipal Alborada), que permitía hacerla viable
económicamente y ofrecer al público productos
de gran calidad, a la vez
que
creaba y daba
soporte documental sobre
un gran número
de
actividades realizadas en todos los ambitos de
la sociedad eldense.
Como decimos, esto fue hasta mayo de 2007,
después todo cambió.
Tras el desembarco de los nuevos munícipes,
lo primero que se quedó en el
camino fue la objetividad informativa. La
presencia del partido gobernante
en todos las secciones de EMIDESA fue arrolladora, el boletín se
convirtió
en un panfleto de colorín, a mayor gloria
de... El cierre de la emisora de
televisión sería el siguiente paso,
justificado eso si, por la desaparición de
la televisión analógica. Más tarde vendrían
los días de oscurantismo y
posteriormente los despidos, siempre
precedidos de rumores que iban
acostumbrando al trabajador al destino que le
esperaba. Después el falso
intento de negociar los despidos, siempre con
un trasfondo informativo en
los medios que se prestaban, sobre la
necesidad de aligerar a las arcas
públicas (y por tanto a los ciudadanos) de
gastos que eran insostenibles
para una empresa que según sus
auditorías era deficitaria. Y fueron
callendo. Primero los menos afines al
régimen, despues aquellos que se
salvaron de la primera criba, mientras
tanto, nuevos “periodistas” llegaban
a la redacción para quedarse, sumisos, sin
tener necesidad de leer o
escuchar lo que publicaban o aquello de lo
que hablaban, otros más
antiguos se iban adaptando a su nuevo
estatus, el de protegidos por la
cúpula dirigente, siempre cargos de confianza
de la ejecutiva política. Por
fin ahora llega el golpe de gracia, el cierre
de la emisora de radio y con él,
el despido de los pocos que sobrevivieron a
los ataques de las hordas. A
traición y siguiendo el mismo sistema de los
anteriores.
más bien negro, mientras la “cúpula” sigue adherida a aquello que la
alimenta a cambio de ser dóciles y serviles y mirar para otro lado, mientras
comulgan con ruedas de molino.¡Disciplina de partido, lo llaman!
Me viene a la memoria un personaje de la película Pretti Woman
(aunque parezca una frivolidad), se trata de Edward, el ejecutivo que se
dedicaba a comprar empresas para dividirlas y venderlas. Al menos él tenía
claro que su objetivo era ganar dinero a toda costa. A otros, el destino les
ha confiado la gestión de una ciudad y ni siquiera tienen objetivos,
símplemente ejercen el mal gratuito.
