Después de la fiesta
Grupo Alberto Navarro
Pastor
Taller Periodístico:
Nuestra Opinión
Para ser
justos, debemos empezar este escrito, hablando de la grandiosidad de estas
fiestas de Moros y Cristianos que acabamos de disfrutar, unos viendo y otros
participando en los desfiles, que por unos días alegraron las calles de nuestra
ciudad, con la vistosidad de sus trajes y la emotiva alegría que dan al
conjunto las numerosas bandas de música. Felicitamos a los responsables del
Boato, tanto de Moros como de Cristianos, aunque para ser sinceros, el del
desfile infantil nos resultó algo pobre en cuanto a música y expresión
artística se refiere. Se comentaba que a última hora había fallado el equipo,
pero igualmente pensamos que esos contratiempos
habría que tenerlos previstos de
antemano y que se debía emplear un poco
más de ingenio y fantasía en ese acto, ya que de niños se trata. Pero ¡en
fin! Los niños desfilaron con el
entusiasmo y la alegría a que nos tienen
acostumbrados. Y solo una queja mas, hemos observado que los tractores que
arrastran a las carrozas, despiden bastantes gases por la combustión de gas-oíl
y que en ellas van casi exclusivamente niños de muy corta edad (algunos de
meses) y no nos parece muy saludable pasar las cuatro o cinco horas que dura cada
desfile respirando tan directamente esos vapores. Sería muy recomendable para
su salud que se estudiara el medio de solucionar ese tema. Por lo demás, todo
muy espectacular y muy atractivo, y el ambiente, como siempre muy festivo y
agradable.
Bueno, dejando
a un lado el capítulo de lisonjas y parabienes, vamos con otro tema que nos gustaría
comentar, también relacionado con las fiestas, pero queremos llegar un poco más
allá. Se trata de la limpieza o mejor
dicho, de la suciedad de las calles, las aceras y las travesías cubiertas. Un
tema en el que estamos implicados todos.
Empezando
por el principio, hemos podido observar que la gente deja mucho que desear en
cuanto a comportamiento cívico se refiere, tirando por el suelo vasos vacíos, bolsas
de plástico, papeles de publicidad, restos de comida, botellas de bebida de
cristal que en muchos casos se rompen, quedando los cristales esparcidos por el
suelo, etc. etc. Pero por otro lado hemos observado también la insuficiencia de
papeleras y contenedores donde arrojar estos desperdicios, sobre todo en estos
días en que la población de Elda y una gran cantidad de visitantes, circulan
por nuestras calles prácticamente las 24 horas del día. Y la verdad, resulta
patético ver el estado tan deplorable en que queda el pueblo cuando acaban los
desfiles. En cada esquina del recorrido, debía haber un contenedor o cubo de
estos de goma para evitar que la gente tire las cosas al suelo.
Por otra
parte tenemos el problema de las aceras, donde ya en la fiesta nocturna, se
tiran, o se caen, bebidas; se da rienda suelta, sin recato alguno, a las
variadas necesidades fisiológicas que el exceso de líquidos lógicamente produce
en el cuerpo humano, y allí se queda, pues el personal de limpieza solo se
ocupa de la calzada, y de los residuos sólidos, quedando las aceras tan sucias,
pegajosas y olorosas, que resulta verdaderamente penoso transitar por ellas.
Creemos que esta imagen de suciedad no dice
mucho en favor de unas fiestas tan renombradas y tan admiradas dentro y fuera
de nuestra provincia e incluso de nuestras fronteras. Y si todo esto ya se
sufre durante los días de fiesta en
los que la gente que SÍ usa las papeleras, se siente un poco más beligerante
contagiada por el ambiente festivo, (aunque con un toque de indignación) cuando
acaban las fiestas y no tenemos la suerte de que caiga un buen chaparrón, el ambiente
se vuelve insoportable, por el hedor que se respira por doquier de bebidas
derramadas, y de otras cosas más fuertes
y por suerte no identificables,( pero fáciles de adivinar ), en las esquinas.
Por favor, denles una buena pasada a estas
aceras, pero con algún producto desinfectante y agua, mucha agua, como así
mismo en los lugares más transitados como parques, jardines y pasajes
cubiertos, como el que va de la Plaza Mayor a Ortega y Gasset, que en ese
tramo, ya es para llevar mascarilla; nos
consta que la empresa adjudicataria dispone de los medios necesarios para
llevarlo a cabo.
Debían
plantearse el establecer algún tipo de sanción a los bares con terraza que ocupan
la acera, y que no limpian el lugar que ensucian diariamente; muchos de ellos
se limitan a barrer, pero eso no es suficiente. Los clientes lo agradecerían y
los viandantes también, más que nada por higiene. Pero claro, para eso habría
que vigilar.
Recordamos que hace años, cuando la subida (espectacular)
del recibo de la limpieza de calles y recogida de basuras, se habló de una
maravillosa máquina que quitaría los restos de chicles de las aceras, y una
pintura especial para las pintadas de las paredes, que dejaría el pueblo como
los chorros del oro. Nosotros pagamos (y lo seguimos haciendo) pero la limpieza
brilla por su ausencia y nuestras calles siguen luciendo esos abundantes y
negros lunares con que nos obsequian muchos de nuestros incívicos paisanos.
¿Qué nos
está pasando? ¿Nos hemos vuelto todos negligentes y pasotas de repente? ¿Nos
importa un pito nuestro pueblo y el aspecto de dejadez y suciedad que presenta?
Nosotros, los ciudadanos, cumplimos con la parte que nos toca, que es ¡cómo no!
pagar, pero ustedes y hablamos de la Corporación Municipal, ni por asomo
cumplen con la suya. Una ciudad limpia y cuidada dice mucho en favor de sus
gobernantes y de sus habitantes. No sean cicateros. Y por supuesto que esto no
se limita solamente al final de las fiestas de Moros, dentro de nada tendremos
las Fiestas Mayores y las Fallas.
Señores
menos luces y mas fregona.
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