viernes, 28 de junio de 2013


 
Morir en Radio Vivir

 
Grupo Alberto Navarro Pastor 
Taller Periodístico: Nuestra Opinión

 

Esperabamos la noticia, pero no por eso ha sido menos dolorosa. El
procedimiento de hacerla pública ha sido el habitual: filtración a la prensa
escrita (posiblemente previo acuerdo con el medio transmisor de cómo
habían de tratar el tema), dándo una explicación sectaria de las razones
para el despido (y es el tercero) que se lleva a cabo en  EMIDESA, la
empresa municipal de información de Elda.
 
Pero remontémonos en el tiempo hasta seis años atrás, cuando ésta
empresa municipal contaba con 29 trabajadores, una emisora de radio, un
boletín informativo de edición mensual, una página web y una emisora de
televisión, además de los trabajos de productora y editorial (entre ellos la
depauperada revista municipal  Alborada), que permitía hacerla viable
económicamente y ofrecer al público productos de gran calidad, a la vez
que   creaba   y   daba   soporte   documental   sobre   un   gran   número   de
actividades realizadas en todos los ambitos de la sociedad eldense.
 
Como decimos, esto fue hasta mayo de 2007, después todo cambió.
Tras el desembarco de los nuevos munícipes, lo primero que se quedó en el
camino fue la objetividad informativa. La presencia del partido gobernante
en todos las secciones de  EMIDESA fue arrolladora, el boletín se convirtió
en un panfleto de colorín, a mayor gloria de... El cierre de la emisora de
televisión sería el siguiente paso, justificado eso si, por la desaparición de
la televisión analógica. Más tarde vendrían los días de oscurantismo y
posteriormente los despidos, siempre precedidos de rumores que iban
acostumbrando al trabajador al destino que le esperaba. Después el falso
intento de negociar los despidos, siempre con un trasfondo informativo en
los medios que se prestaban, sobre la necesidad de aligerar a las arcas
públicas (y por tanto a los ciudadanos) de gastos que eran insostenibles
para una empresa que según  sus  auditorías era deficitaria. Y fueron
callendo. Primero los menos afines al régimen, despues aquellos que  se
salvaron de la primera criba, mientras tanto,  nuevos “periodistas” llegaban
a la redacción para quedarse, sumisos, sin tener necesidad de leer o
escuchar lo que publicaban o aquello de lo que hablaban, otros más
antiguos se iban adaptando a su nuevo estatus, el de protegidos por  la
cúpula dirigente, siempre cargos de confianza de la ejecutiva política. Por
fin ahora llega el golpe de gracia, el cierre de la emisora de radio y con él,
el despido de los pocos que sobrevivieron a los ataques de las hordas. A
traición y siguiendo el mismo sistema de los anteriores.
Hoy 22 de aquellos trabajadores se enfrentan a un futuro incierto,
más bien negro, mientras la “cúpula” sigue adherida a aquello que la
alimenta a cambio de ser dóciles y serviles y mirar para otro lado, mientras
comulgan con ruedas de molino.¡Disciplina de partido, lo llaman!

Me viene a la memoria un personaje de la película Pretti Woman
(aunque parezca una frivolidad), se trata de Edward, el ejecutivo que se
dedicaba a comprar empresas para dividirlas y venderlas. Al menos él tenía
claro que su objetivo era ganar dinero a toda costa. A otros, el destino les
ha confiado la gestión de una ciudad y ni siquiera tienen objetivos,
símplemente ejercen el mal gratuito.

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