lunes, 1 de octubre de 2012


¿EN EL UMBRAL DE LA POBREZA?

Nuestra Opinión: Taller de Prensa y Lectura
Grupo “Alberto Navarro Pastor

Es curioso observar la actitud de los distintos grupos de personas que componen el conjunto de nuestra sociedad, ante la delicada situación por la que atraviesa nuestro país. Mientras unos (el Gobierno) se recorren el mundo, a gastos pagados, mendigando un poco de dinero con el que favorecer a los más fuertes, (los Bancos), otros (los especuladores) se afanan en maquinar la forma de hacerse con ese botín. Ninguno renuncia a nada, todo cabe en esa pugna, la mentira, el engaño, la traición… Aquí siempre ganan los mismos y siempre pagan los mismos. Esto es la pescadilla que se muerde la cola, la ley del embudo, el ande yo caliente y ríase la gente etc.
Al parecer ya tenemos más educación de la que conviene, por eso nos cierran las escuelas, nos suben las tasas, nos limitan las becas, nos suprimen parte del profesorado. Al parecer tenemos una salud envidiable, por eso nos reducen el horario de los hospitales, nos quitan las medicinas, despiden a los médicos. Al parecer hemos vivido demasiado tiempo “muy por encima de nuestras posibilidades” y por supuesto mucho mejor de lo que nos merecemos, por eso nos quitan las viviendas, nos dejan sin trabajo, nos recortan las pensiones. Y este es nuestro castigo. Pagar, pagar y pagar.
Y debe haber algo de razón, dentro de lo irrazonable, porque los únicos que “teníamos” algo en el Banco hemos sido los paganos, pues los manipuladores de nuestro futuro, tienen los bolsillos vueltos del revés y no se les ve ni un céntimo de euro por ningún lado. Son completamente insolventes. Pobrecitos. Viviendo y aprendiendo, dice el refrán.
Si miramos a otro lado algo necesario para no caer en una depresión profunda, vemos que la, gente normal se organiza., que por ejemplo, un jubilado noruego da, gratuitamente, clases de su idioma a jóvenes españoles que quieran buscar trabajo en Noruega. Vemos que hay personas que ofrecen cobijo a otras que se han visto en la calle de la noche a la mañana. Vemos a personas que, pancarta en mano, van a impedir un desahucio. Vemos a personas que crean bancos de alimentos recorriendo mercados, supermercados y tiendas de barrio, diariamente y lo reparten entre gente que lo está pasando verdaderamente mal y que su orgullo y dignidad no les permite pedir limosna. Vemos a profesores que organizan desayunos para algunos de los alumnos que la precaria situación de los padres, por estar en paro, no les permite atender. Vemos a personas que se manifiestan sin desfallecer, día tras día, en una lucha pacífica por reconquistar los derechos a los que no podemos renunciar.
Esto no nos consuela, pero nos permite ver que hay gente buena que se preocupa por sus semejantes, no está todo perdido. Y por supuesto no es una solución ni siquiera aceptable para nosotros, ni por supuesto, para las personas que lo están sufriendo.
Vemos como Caritas y Cruz Roja no dan abasto con sus bancos de alimentos ante la avalancha de personas sin empleo, sin subsidio, y sin ningún ingreso, que no tienen otro recurso que acudir a la caridad. No sabemos si estas entidades, tienen algún acuerdo con los establecimientos comerciales, tampoco sabemos si en los Ayuntamientos, las concejalías de Bienestar Social han sopesado esta posibilidad, pero hay productos de alimentación perecederos, que se retiran de las estanterías diariamente, antes de su caducidad y que pueden servir para incrementar estos bancos de alimentos mientras dura esta triste situación por la que están atravesando, personas honradas, trabajadoras y sencillas que se han visto inmersas en este mar de despropósitos.
Esta no es la solución por supuesto, lo suyo sería que los que tienen el poder que las urnas les ha otorgado, salieran de sus despachos, hablaran con la gente que les ha votado e hicieran lo que todo el mundo espera de ellos: luchar por su país, por sus gentes, devolvernos el trabajo, la educación, la sanidad, el nivel de vida, que se ha conseguido trabajando muy duro, la tranquilidad, la esperanza, la dignidad y el seguir ocupando en el mundo el lugar que nos corresponde. En resumen, cumplir con su obligación. Es un derecho. No queremos ser un país con los Bancos más ricos y los ciudadanos más pobres de Europa. Un poco de sentido común. Tampoco pedimos tanto.

Elda, 24 de Junio de 2012

 

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