lunes, 1 de octubre de 2012


¿POR QUÉ LE LLAMAMOS CRISIS…?

Nuestra Opinión: Taller de Prensa y Lectura
Grupo “Alberto Navarro Pastor

              Hace más tiempo del que podemos soportar, que estamos oyendo hablar de la  crisis en la economía, haciéndola culpable de la pérdida de empleos, recortes en la sanidad, en la educación, en la investigación, en el turismo, en los recursos energéticos y hasta en la vocación religiosa. ¡Por favor! Esto más que una crisis  parecen las Siete plagas de Egipto que nos ha caído del cielo como un castigo divino. Aquí nadie es culpable, todo el mundo es maravilloso, todo el mundo está en posesión de la verdad, todo el mundo resplandece de honradez…mientras está en el bando contrario. Si queremos llamar Crisis al despilfarro a la malversación al enchufismo a la mala gestión a la ineficacia a la falta de diálogo a la rapiña…vale, llamémosle Crisis, así simplificamos que es de lo que se trata, de ser más simples cada día, pero ya somos muy mayores (democráticamente hablando) para digerir ese bocado. Muchas veces hemos pensado que quienes nos gobiernan nos consideran más tontos de lo que realmente somos
 Toda la vida hemos comulgado con ruedas de molino; entonces, un régimen dictatorial, nos hacía aguantar estoicamente, sabíamos muy bien de dónde vendría el garrotazo, pero ahora y en nombre de la Democracia, que es lo triste, y cuando más confiados estamos, nos llueven palos por todas partes. ¿Volveremos al principio?
 Estamos ante una generación de políticos, que en su gran  mayoría, han nacido en tiempos de democracia, y que afortunadamente para ellos, no han vivido tiempos de estrecheces, ni han carecido  de lo más elemental. Han crecido en la libertad, que otorga una Democracia conseguida a base de dialogo y respeto, agrupando a personas de distinta ideología que unieron sus fuerzas para situar a este País en el lugar que le correspondía estar, por Historia y por supuesto, por derecho. Se apostó fuerte por la educación, la cultura, la sanidad, por las mejoras laborales, las pensiones, que de míseras y vergonzosas, pasaron a permitir que los mayores, "casi" pudieran vivir dignamente, sin ser una carga para sus hijos. Se reincentivó la industria, el comercio exterior, el empleo...
   Esta generación que ha crecido en esos tiempos, casi de "jauja", para un español sesentón, que han vivido sin más preocupaciones que labrarse un buen porvenir, que han tenido el ejemplo de sus mayores; alimentados con "piquitos de rollo", educados en buenos colegios y muchos de ellos fuera de España que tiene más prestigio; bien vestidos y con dinero en el bolsillo para disfrutar de las buenas ocasiones que depara la vida cuando se es joven; con un futuro prometedor asegurado, al parecer han pasado, al contrarío que en el cuento, de ser Príncipes a ser Ranas.
   No han aprendido, porque al parecer nadie se lo ha enseñado, la regla más elemental de la economía:”Si le metes  mano con mucha frecuencia a la caja de los cuartos esta, acaba por vaciarse.” Esto lo saben muy bien las amas de casa, las mejores maestras en la ciencia de estirar los dineros. Por supuesto no metemos a todos en el mismo saco, no sería justo; hay mucha gente que se lo ha “currado”, duramente para salir adelante y está luchando para que todo sea más equitativo; queremos creer que aun hay esperanzas para este viejo país, pero una vez más ¡por favor! que dejen de discutir si son galgos o son podencos y se pongan a trabajar, que no nos amenacen con la miseria, que no nos quiten lo que tanto nos ha costado conseguir, la educación, la cultura, la sanidad, los derechos laborales, el derecho a vivir con dignidad, la esperanza...
Que les den a los jóvenes de hoy las mismas oportunidades que ellos tuvieron. Que no permitan que se marche ni uno solo. ¡Por favor léanse la Constitución!
Cada día nos levantamos con la incertidumbre de si seremos intervenidos, seremos engullidos, seremos exterminados, seremos alemanes…No nos coman mas el coco y únanse para levantar esto. Que devuelvan el dinero que han robado los corruptos, que coticen a Hacienda los que no lo hacen, que los Bancos ganen y engañen menos, que los empresarios no sean tan codiciosos, que se eliminen los cargos honoríficos, que se bajen los sueldos sus señorías, que los enfermos sean atendidos sin copago, que los jubilados no teman por sus pensiones, que los trabajadores puedan mantener sus hogares, que no se pierda lo más preciado que tenemos como es nuestra dignidad y nuestro orgullo de ser españoles.   
Nos viene a la memoria aquel chiste que se contaba en época franquista que decía: "¡Españoles! hace unos años estábamos al borde del abismo... y hoy, ¡hemos dado un paso al frente!”
Resumiendo: No nos metan gato por liebre y llamemos al pan, pan y al vino, vino.

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