¿POR QUÉ LE LLAMAMOS CRISIS…?
Nuestra Opinión: Taller de
Prensa y Lectura
Grupo “Alberto
Navarro Pastor “
Hace más tiempo del que
podemos soportar, que estamos oyendo hablar de la crisis en la economía, haciéndola culpable de
la pérdida de empleos, recortes en la sanidad, en la educación, en la
investigación, en el turismo, en los recursos energéticos y hasta en la
vocación religiosa. ¡Por favor! Esto más que una crisis parecen las Siete plagas de Egipto que nos ha
caído del cielo como un castigo divino. Aquí nadie es culpable, todo el mundo
es maravilloso, todo el mundo está en posesión de la verdad, todo el mundo
resplandece de honradez…mientras está en el bando contrario. Si queremos llamar
Crisis al despilfarro a la malversación al enchufismo a la mala gestión a la
ineficacia a la falta de diálogo a la rapiña…vale, llamémosle Crisis, así
simplificamos que es de lo que se trata, de ser más simples cada día, pero ya
somos muy mayores (democráticamente hablando) para digerir ese bocado. Muchas
veces hemos pensado que quienes nos gobiernan nos consideran más tontos de lo
que realmente somos
Toda la
vida hemos comulgado con ruedas de molino; entonces, un régimen dictatorial,
nos hacía aguantar estoicamente, sabíamos muy bien de dónde vendría el
garrotazo, pero ahora y en nombre de la Democracia, que es lo triste, y cuando más
confiados estamos, nos llueven palos por todas partes. ¿Volveremos al
principio?
Estamos
ante una generación de políticos, que en su gran mayoría, han nacido en tiempos de democracia,
y que afortunadamente para ellos, no han vivido tiempos de estrecheces, ni han
carecido de lo más elemental. Han
crecido en la libertad, que otorga una Democracia conseguida a base de dialogo
y respeto, agrupando a personas de distinta ideología que unieron sus fuerzas
para situar a este País en el lugar que le correspondía estar, por Historia y
por supuesto, por derecho. Se apostó fuerte por la educación, la cultura, la sanidad,
por las mejoras laborales, las pensiones, que de míseras y vergonzosas, pasaron
a permitir que los mayores, "casi" pudieran vivir dignamente, sin ser
una carga para sus hijos. Se reincentivó la industria, el comercio exterior, el
empleo...
Esta
generación que ha crecido en esos tiempos, casi de "jauja", para un español
sesentón, que han vivido sin más preocupaciones que labrarse un buen porvenir,
que han tenido el ejemplo de sus mayores; alimentados con "piquitos de
rollo", educados en buenos colegios y muchos de ellos fuera de España que
tiene más prestigio; bien vestidos y con dinero en el bolsillo para disfrutar
de las buenas ocasiones que depara la vida cuando se es joven; con un futuro
prometedor asegurado, al parecer han pasado, al contrarío que en el cuento, de
ser Príncipes a ser Ranas.
No han
aprendido, porque al parecer nadie se lo ha enseñado, la regla más elemental de
la economía:”Si le metes mano con mucha
frecuencia a la caja de los cuartos esta, acaba por vaciarse.” Esto lo saben
muy bien las amas de casa, las mejores maestras en la ciencia de estirar los
dineros. Por supuesto no metemos a todos en el mismo saco, no sería justo; hay
mucha gente que se lo ha “currado”, duramente para salir adelante y está
luchando para que todo sea más equitativo; queremos creer que aun hay
esperanzas para este viejo país, pero una vez más ¡por favor! que dejen de
discutir si son galgos o son podencos y se pongan a trabajar, que no nos
amenacen con la miseria, que no nos quiten lo que tanto nos ha costado
conseguir, la educación, la cultura, la sanidad, los derechos laborales, el
derecho a vivir con dignidad, la esperanza...
Que les den a los jóvenes de hoy las mismas
oportunidades que ellos tuvieron. Que no permitan que se marche ni uno solo.
¡Por favor léanse la Constitución!
Cada día nos levantamos con la incertidumbre de
si seremos intervenidos, seremos engullidos, seremos exterminados, seremos
alemanes…No nos coman mas el coco y únanse para levantar esto. Que devuelvan el
dinero que han robado los corruptos, que coticen a Hacienda los que no lo
hacen, que los Bancos ganen y engañen menos, que los empresarios no sean tan
codiciosos, que se eliminen los cargos honoríficos, que se bajen los sueldos
sus señorías, que los enfermos sean atendidos sin copago, que los jubilados no
teman por sus pensiones, que los trabajadores puedan mantener sus hogares, que
no se pierda lo más preciado que tenemos como es nuestra dignidad y nuestro
orgullo de ser españoles.
Nos viene a la memoria aquel chiste que se
contaba en época franquista que decía: "¡Españoles! hace unos años estábamos
al borde del abismo... y hoy, ¡hemos dado un paso al frente!”
Resumiendo: No nos metan gato por liebre y
llamemos al pan, pan y al vino, vino.
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