lunes, 1 de octubre de 2012


LA HISTORIA INTERMINABLE

Nuestra Opinión: Taller periodístico
Grupo Alberto Navarro
Después del paréntesis veraniego, en el que nos propusimos recargar nuestras pilas, volvemos como prometimos dispuestos a seguir dando nuestra opinión. Aunque el panorama no está para echar cohetes  intentaremos, mientras se pueda, poner al mal tiempo buena cara, pero como la cabra tira al monte… no prometemos nada. Pero bueno, el caso es que ya estamos todos reunidos y  sanos y salvos que es a lo máximo que podemos aspirar.
 Nos encontramos de nuevo en la brecha, intentando asimilar la lluvia de despropósitos que continuamente nos cae encima, aunque ya podía ser de la otra, de la que cae del cielo, de  la buena, de esa que limpia el ambiente y que humedece nuestros campos y bosques para así lograr evitar las catástrofes incendiarias que nos han acompañado buena parte de este verano; aunque este es un tema que nos reservamos para tratarlo más ampliamente, como se merece, en otra de nuestras reflexiones.
Esta vez le ha tocado el turno a un tema de reciente actualidad; no es exactamente nuevo, pues ya se venía colando en declaraciones realizadas a la prensa por algunas de nuestras  cabezas pensantes,(¿o deberíamos decir mal pensantes?) cual globo sonda, con la finalidad de ir preparando al personal  para lo que quiera que sea lo que venga detrás. Y ¡cómo no! que afectará, sin duda alguna, directa y peligrosamente, una vez más, a nuestros maltratados y  escuálidos bolsillos.  
Nos estamos refiriendo al próximo mazazo que nos van a asestar en nombre de la crisis, pero siempre pensando en nuestro bien, por supuesto; este nuevo “ente” que aparece en nuestro panorama y al que coloquialmente se le nombra como “Banco malo” (nuestra reacción inmediata fue pensar: ¿es que hay alguno  bueno? Si alguien lo sabe, por favor, que corra la voz.)  Habría sido más propio llamarlo el “Banco  Malísimo” o la Alfombra bajo la cual los demás Bancos van a esconder sus miserias, un Banco donde irán a parar todas las vergonzosas tropelías cometidas durante los años de Jauja que algunos han vivido y que muchos siguen viviendo, pasándonos el marrón a los de siempre, a los tontos del haba en que nos están convirtiendo con tanta palabrería llena de mensajes  subliminales que poco a poco van calando en muchas mentes, intentando pasarnos la bola de que todo es por nuestro bien.
 Nos han escamoteado buena parte de nuestro bienestar para “salvar” a los Bancos que primero nos han robado; han insultado nuestra inteligencia queriendo hacernos creer que todo ha sido porque hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y han derrochado el dinero que nos pertenecía en obras faraónicas y empresas tapadera que nos han llevado al callejón sin salida en el que nos encontramos. Han sido muy malos administradores de todo lo que, de buena fe, hemos puesto en sus manos y cuando uno no sabe administrar, si tiene dignidad, dimite y si no ahí está el despido libre con el que se ha obsequiado a algunos empresarios sin escrúpulos. Por supuesto que harán lo que les venga en gana, para eso está la mayoría, pero no nos subestimen, porque eso les degrada un poco más.
Hay unas cuantas preguntas que nos hacemos sobre este Banco maravilloso. Sabemos que albergará los peores productos de todos los demás Bancos, para que estos, de cara al exterior, queden blancos e inmaculados, sin declarar pérdidas y que la compra de estos productos correrá a cargo del Gobierno, con el dinero que nos han escamoteado, con la subida del IVA, el copago, el IRPF, los despidos a funcionarios, la supresión de pagas extra, los recortes a la educación, becas, subvenciones y un largo etc. Y se supone que también se dotará a los mismos con los dineros de Europa, que, incluyendo los intereses, pagaremos (otra vez) entre todos. De este modo los Bancos parecen salvados pero y a la sociedad ¿Quién la salva?... 
 Y la pregunta es ¿Cómo funcionará este banco? ¿Tendrá directores generales, consejeros, presidentes, etc. con sueldos desorbitados y escandalosos retiros? ¿Cómo se pagaría todo esto? No queremos ni imaginarlo, porque a nuestra mente acude el fantasma de las pensiones. Si este artículo fuese sonoro, en este punto se oiría el “ ñiii,ñiii,ñiii “ del trágico suspense de la película Psicosis.
 Seguro que gozaremos del privilegio de contar entre nuestras atracciones turísticas y culturales con el atractivo de un gran “Banco Malo” único en el mundo mundial, digno de ser visitado por rareza y originalidad, seremos la envidia de Europa y nos beneficiaremos sin duda, social y económicamente de la importancia de poseer tamaño esperpento. Esto es lo que puede que escuchemos en boca del demagogo  de turno.
De acuerdo en que algunos recortes son necesarios, y ustedes saben muy bien cuáles son, empiecen por la clase alta que a la media se la han cargado de un plumazo a fuerza de decreto-ley y la que queda ya no puede con su alma.
¡En fin! Que Dios nos coja confesados.

Elda, 13 de septiembre de 2012

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