LA HISTORIA INTERMINABLE
Nuestra Opinión: Taller periodístico
Grupo
Alberto Navarro
Después del paréntesis veraniego, en el que nos
propusimos recargar nuestras pilas, volvemos como prometimos dispuestos a
seguir dando nuestra opinión. Aunque el panorama no está para echar
cohetes intentaremos, mientras se pueda,
poner al mal tiempo buena cara, pero como la cabra tira al monte… no prometemos
nada. Pero bueno, el caso es que ya estamos todos reunidos y sanos y salvos que es a lo máximo que podemos
aspirar.
Nos
encontramos de nuevo en la brecha, intentando asimilar la lluvia de
despropósitos que continuamente nos cae encima, aunque ya podía ser de la otra,
de la que cae del cielo, de la buena, de
esa que limpia el ambiente y que humedece nuestros campos y bosques para así
lograr evitar las catástrofes incendiarias que nos han acompañado buena parte
de este verano; aunque este es un tema que nos reservamos para tratarlo más
ampliamente, como se merece, en otra de nuestras reflexiones.
Esta vez le ha tocado el turno a un tema de
reciente actualidad; no es exactamente nuevo, pues ya se venía colando en
declaraciones realizadas a la prensa por algunas de nuestras cabezas pensantes,(¿o deberíamos decir mal
pensantes?) cual globo sonda, con la finalidad de ir preparando al
personal para lo que quiera que sea lo
que venga detrás. Y ¡cómo no! que afectará, sin duda alguna, directa y
peligrosamente, una vez más, a nuestros maltratados y escuálidos bolsillos.
Nos estamos refiriendo al próximo mazazo que nos
van a asestar en nombre de la crisis, pero siempre pensando en nuestro bien,
por supuesto; este nuevo “ente” que aparece en nuestro panorama y al que
coloquialmente se le nombra como “Banco malo” (nuestra reacción inmediata fue
pensar: ¿es que hay alguno bueno? Si
alguien lo sabe, por favor, que corra la voz.)
Habría sido más propio llamarlo el “Banco Malísimo” o la Alfombra bajo la cual los
demás Bancos van a esconder sus miserias, un Banco donde irán a parar todas las
vergonzosas tropelías cometidas durante los años de Jauja que algunos han
vivido y que muchos siguen viviendo, pasándonos el marrón a los de siempre, a
los tontos del haba en que nos están convirtiendo con tanta palabrería llena de
mensajes subliminales que poco a poco
van calando en muchas mentes, intentando pasarnos la bola de que todo es por
nuestro bien.
Nos han
escamoteado buena parte de nuestro bienestar para “salvar” a los Bancos que
primero nos han robado; han insultado nuestra inteligencia queriendo hacernos
creer que todo ha sido porque hemos vivido por encima de nuestras posibilidades
y han derrochado el dinero que nos pertenecía en obras faraónicas y empresas
tapadera que nos han llevado al callejón sin salida en el que nos encontramos.
Han sido muy malos administradores de todo lo que, de buena fe, hemos puesto en
sus manos y cuando uno no sabe administrar, si tiene dignidad, dimite y si no
ahí está el despido libre con el que se ha obsequiado a algunos empresarios sin
escrúpulos. Por supuesto que harán lo que les venga en gana, para eso está la
mayoría, pero no nos subestimen, porque eso les degrada un poco más.
Hay unas cuantas preguntas que nos hacemos sobre
este Banco maravilloso. Sabemos que albergará los peores productos de todos los
demás Bancos, para que estos, de cara al exterior, queden blancos e
inmaculados, sin declarar pérdidas y que la compra de estos productos correrá a
cargo del Gobierno, con el dinero que nos han escamoteado, con la subida del
IVA, el copago, el IRPF, los despidos a funcionarios, la supresión de pagas
extra, los recortes a la educación, becas, subvenciones y un largo etc. Y se
supone que también se dotará a los mismos con los dineros de Europa, que,
incluyendo los intereses, pagaremos (otra vez) entre todos. De este modo los
Bancos parecen salvados pero y a la sociedad ¿Quién la salva?...
Y la
pregunta es ¿Cómo funcionará este banco? ¿Tendrá directores generales,
consejeros, presidentes, etc. con sueldos desorbitados y escandalosos retiros?
¿Cómo se pagaría todo esto? No queremos ni imaginarlo, porque a nuestra mente
acude el fantasma de las pensiones. Si este artículo fuese sonoro, en este
punto se oiría el “ ñiii,ñiii,ñiii “ del trágico suspense de la película
Psicosis.
Seguro
que gozaremos del privilegio de contar entre nuestras atracciones turísticas y
culturales con el atractivo de un gran “Banco Malo” único en el mundo mundial,
digno de ser visitado por rareza y originalidad, seremos la envidia de Europa y
nos beneficiaremos sin duda, social y económicamente de la importancia de
poseer tamaño esperpento. Esto es lo que puede que escuchemos en boca del
demagogo de turno.
De acuerdo en que algunos recortes son
necesarios, y ustedes saben muy bien cuáles son, empiecen por la clase alta que
a la media se la han cargado de un plumazo a fuerza de decreto-ley y la que
queda ya no puede con su alma.
¡En fin! Que Dios nos coja confesados.
Elda, 13 de septiembre de 2012
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