domingo, 16 de septiembre de 2012


COMERCIO JUSTO = PRECIO / CALIDAD

viernes, 7 de mayo de 2010


Ayer tarde en la Casa de Rosas sede oficial de la Junta Central de Moros y Cristianos de Elda, tuvo lugar una mesa redonda sobre Comercio Justo, precisamente el tema que el grupo ha tratado en su artículo esta semana y que, todo hay que decirlo, nos ofrece una visión muy bien tratada, obra en esta ocasión de Javier Sánchez. El encuentro, en el que los componentes del taller participaron, resultó muy interesante en cuanto a las opiniones expuestas y las vías alternativas para una sociedad más justa expuestas. El artículo, sigue la misma línea y si alguien tiene interés por conocer que es este movimiento, leyéndolo se hará una idea bastante ajustada. Ahora os toca a vosotros: ¿Qué os parece la cuestión?



 

 
Nuestra Opinión: Taller de Prensa y Lectura
Grupo “Alberto Navarro Pastor
 
COMERCIO JUSTO = PRECIO / CALIDAD
Tal vez resulte difícil de comprender que exista un comercio que pueda ser justo, esto es TU GANAS, YO GANO. En tiempos como los que estamos viviendo, donde el sistema capitalista imperante excluye permanentemente a todos los que de alguna manera quieren mantenerse al margen de estas pautas preestablecidas, hay una cultura integradora capaz de recibir a todos y a todo aquello que no comulga con aquellos “Despropósitos”. Gente que ha visualizado y propuesto una forma más equitativa de hacer conocer y vender su producto, sin tanto intermediario; los contactos internacionales son importantes para poder exportar, pero tratar de evitar los menos influyentes o los que no aportan nada, es el desafío para poner la mercancía en forma directa del productor al consumidor, cobrando por ello y repartiendo los beneficios de forma igualitaria a precio razonable. Cuando esta propuesta surgió en los años ´60, los objetivos se mantuvieron firmes para no doblegarse ante la economía de mercado, y se ha mantenido hasta ahora, estos son:
·         Garantizar para los trabajadores o trabajadoras un salario justo.
·         Mejorar las condiciones de seguridad e higiene del lugar de trabajo.
·         Fomentar la igualdad de oportunidades para las mujeres.
·         Proteger los derechos de los niños.
·         Salvaguardar las minorías étnicas.
·         Preservar el medio ambiente.
Según información extraída de la prensa, las ventas por este sistema, de 2004 a 2008 se han multiplicado por más de tres en todo el mundo, desde los 832 millones hasta los 2.900 de euros, según las cifras de productos certificados por la Organización del Sello de Comercio Justo (FLO, en sus siglas en inglés). Unas cifras que pueden quedarse cortas, ya que Comercio Justo es la principal organización del mundo, pero no la única. En cualquier caso, vinculados al sello FLO hay 1,5 millones de trabajadores en los países del Sur, con lo que se calcula que han mejorado las condiciones de vida de 7,5 millones de personas. En España, aunque con crecimientos significativos (ha aumentado un 50% entre 2004 y 2007, hasta los 17,2 millones de euros, según el anuario de comercio justo de la ONG Setem), las cifras son aún modestas si se comparan con otros países como Reino Unido (880 millones), EE UU (757) o Francia (255). En el actual contexto de crísis económica, Rafael Sanchís, de Intermón Oxfam, admite que en España aún se desconoce qué es el comercio justo (un 28% de la población lo sabe, frente a un 90% en Reino Unido). Más de dos tercios de sus consumidores están en Europa.
 
En su espectro comercial se vende sobre todo café, cacao, té, azúcar, fruta o algodón y artesanía.
Por ser una opción, no más barata, no más cara arropamos el concepto solidario; una alternativa que busca la posibilidad de que ganemos todos: Ni que nadie se lleve más, ni que nadie se quede con menos. Pero esto no termina aquí. Gran trabajo tienen los voluntarios que constantemente están haciendo conocer a través de charlas, folletos, actos las características de esta empresa en crecimiento, cuyos productos no se encuentran en grandes superficies comerciales pero si en pequeños locales bien identificados en muchas ciudades.
Otra forma de comerciar es posible, más conciliadora, con la misma calidad de siempre, ya no solo desde el pensamiento sino desde la misma práctica, y en este mundo, con la misma tecnología, en la misma Tierra, pero por suerte con ingenio, que ven la necesidad de optimizar el recurso sin perder en la práctica y colaborando para formar una mentalidad en el consumidor, comprando lo esencial, sin derrochar, compartiendo una actitud de reciclar, sin dejar de tener lo que se pretende.

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