sábado, 15 de septiembre de 2012

MONARQUIA SI, MONARQUIA NO

sábado, 20 de febrero de 2010

 
Una semana más estamos en la brecha. El tema elegido en esta ocasión tiene una onda en la tradición política española y posiblemente del mundo mundial. Decidir el sistema político que las represente, es una potestad que tienen las sociedades desarrolladas y las democracias, al menos desde que se instaurara la República Francesa a finales del XVIII; sin embargo eses debate nunca acaba de cerrarse y por supuesto este era un tema que al grupo no se le podía escapar. El tema está servido, no solo en el blog, sino que está candente en la calle, pero leer lo que es NUESTRA OPINIÓN y sacar vuestras conclusiones, pero, mejor todavía, compartir vuestras opiniones



 
 
 
Nuestra Opinión: Taller de Prensa y Lectura
Grupo “Alberto Navarro Pastor
 
MONARQUIA SI, MONARQUIA NO
Es habitual. Cuando en una reunión, coloquio, o conversación surge la palabra Monarquía, automáticamente se establecen dos bandos: la de los  defensores de este sistema y la de  los detractores de esta forma de estado.
Los monárquicos por norma general apelarán a la tradición de siglos de la monarquía y al peso histórico que ha tenido en el desarrollo de las sociedades, así como  la cohesión y estabilidad que genera la figura de un Monarca para un país. Por el contrario, los detractores expondrán como rasgos negativos la concentración de poder que se produce en una sola persona, y el carácter hereditario de la corona. También, que es un sistema anacrónico en pleno Siglo XXI.
En el continente europeo subsisten en la actualidad diez monarquías: Reino Unido, Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Liechtenstein, Suecia, Noruega, Mónaco, Dinamarca y España. Todas ellas son monarquías constitucionales, pero no todas tienen el mismo arraigo entre sus ciudadanos, ya que el origen y formación de los reinados es diverso.
            Ejemplos históricos de monarcas absolutistas hay: a Luis XIV de Francia,  según cuentan historiadores, cuando preguntaba la hora a alguno de sus vasallos, estos le respondían: “la que su majestad ordene”. También sirve  la figura de Enrique VIII de Inglaterra, que moldeó la  iglesia a su medida para poder casarse tantas veces como quiso sin tener que pedir la anulación al Papa.
 Algunos filósofos como Ernest Renan, han llegado a decir que “la Monarquía hereditaria es una concepción política tan profunda que no está al alcance de todas las inteligencias el comprenderla”
Existen diferentes formas de ejercer al Monarquía. Siempre dependiendo del carácter de las personas destinadas a tal fin. Por un lado encontramos el ejemplo del Principado de Mónaco, que exhibe a sus Príncipes y Princesas como reclamo de un estilo de vida sólo al alcance de cuantiosas fortunas. Por otra parte en España, nuestra Monarquía, con la firme postura del Rey Don Juan Carlos, contribuyó de manera decisiva al fracaso del golpe de Estado urdido por militares nostálgicos de la dictadura el 23 de Febrero de 1981.
¿Monarquía o república? Modelos existen en la actualidad de países y sociedades democráticas y avanzadas con ambos sistemas. Ninguno de los dos parece garantizar de manera objetiva por si mismo, unas mejores condiciones de vida. En cada caso en particular, tienen un peso específico las tradiciones y costumbres heredadas. A cada país, por lo tanto le debe corresponder un modelo de Estado que garantice el bienestar y defienda los derechos fundamentales de los ciudadanos. Y si por algún motivo se planteara la disyuntiva de elegir; la voluntad mayoritaria del pueblo soberano debe primar sobre cualquier otra.
 

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