sábado, 20 de febrero de 2010
Una semana más estamos en la brecha. El tema elegido en esta ocasión tiene una onda en la tradición política española y posiblemente del mundo mundial. Decidir el sistema político que las represente, es una potestad que tienen las sociedades desarrolladas y las democracias, al menos desde que se instaurara la República Francesa a finales del XVIII; sin embargo eses debate nunca acaba de cerrarse y por supuesto este era un tema que al grupo no se le podía escapar. El tema está servido, no solo en el blog, sino que está candente en la calle, pero leer lo que es NUESTRA OPINIÓN y sacar vuestras conclusiones, pero, mejor todavía, compartir vuestras opiniones
Nuestra
Opinión: Taller de Prensa y Lectura
Grupo “Alberto Navarro Pastor “
MONARQUIA
SI, MONARQUIA NO
Es habitual.
Cuando en una reunión, coloquio, o conversación surge la palabra Monarquía,
automáticamente se establecen dos bandos: la de los defensores de este sistema y la de los detractores de esta forma de estado.
Los
monárquicos por norma general apelarán a la tradición de siglos de la monarquía
y al peso histórico que ha tenido en el desarrollo de las sociedades, así
como la cohesión y estabilidad que
genera la figura de un Monarca para un país. Por el contrario, los detractores
expondrán como rasgos negativos la concentración de poder que se produce en una
sola persona, y el carácter hereditario de la corona. También, que es un
sistema anacrónico en pleno Siglo XXI.
En el
continente europeo subsisten en la actualidad diez monarquías: Reino Unido,
Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Liechtenstein, Suecia, Noruega, Mónaco,
Dinamarca y España. Todas ellas son monarquías constitucionales, pero no todas
tienen el mismo arraigo entre sus ciudadanos, ya que el origen y formación de
los reinados es diverso.
Ejemplos históricos de monarcas
absolutistas hay: a Luis XIV de Francia,
según cuentan historiadores, cuando preguntaba la hora a alguno de sus
vasallos, estos le respondían: “la que su majestad ordene”. También sirve la figura de Enrique VIII de Inglaterra, que
moldeó la iglesia a su medida para poder
casarse tantas veces como quiso sin tener que pedir la anulación al Papa.
Algunos filósofos como Ernest Renan, han
llegado a decir que “la Monarquía hereditaria es una concepción política tan
profunda que no está al alcance de todas las inteligencias el comprenderla”
Existen
diferentes formas de ejercer al Monarquía. Siempre dependiendo del carácter de
las personas destinadas a tal fin. Por un lado encontramos el ejemplo del
Principado de Mónaco, que exhibe a sus Príncipes y Princesas como reclamo de un
estilo de vida sólo al alcance de cuantiosas fortunas. Por otra parte en
España, nuestra Monarquía, con la firme postura del Rey Don Juan Carlos,
contribuyó de manera decisiva al fracaso del golpe de Estado urdido por
militares nostálgicos de la dictadura el 23 de Febrero de 1981.
¿Monarquía o
república? Modelos existen en la actualidad de países y sociedades democráticas
y avanzadas con ambos sistemas. Ninguno de los dos parece garantizar de manera
objetiva por si mismo, unas mejores condiciones de vida. En cada caso en
particular, tienen un peso específico las tradiciones y costumbres heredadas. A
cada país, por lo tanto le debe corresponder un modelo de Estado que garantice
el bienestar y defienda los derechos fundamentales de los ciudadanos. Y si por
algún motivo se planteara la disyuntiva de elegir; la voluntad mayoritaria del
pueblo soberano debe primar sobre cualquier otra.

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