domingo, 16 de septiembre de 2012


NO ES DE RECIBO



Nuestra Opinión: Taller de Prensa y Lectura
Grupo “Alberto Navarro Pastor

 

Eso es lo que pensamos, después de exponer y debatir en el grupo, qué es lo que ocurre cuando, cualquier asociación de índole social o cultural, siempre sin ánimo de lucro, insistimos, siempre sin ánimo de lucro, intenta poner en escena o bien organizar algún espectáculo, bien sea como ejercicio terapéutico o simplemente como parte de una propuesta lúdica o formativa, con independencia de la edad de los participantes. Y lo que ocurre, no es ni más menos, que la SGAE aparece en el momento más insospechado y presa de un afán recaudatorio, sin lógica ni respeto por nadie ni por nada, arrasa por donde pasa, reclamando el pago de unas tasas, a nuestro entender de dudosa justificación y coartando las iniciativas de los grupos afectados, a la vez que frustrando la ilusión de estos por ser parte activa en la vida social de su entorno.
 
No es de recibo, como decimos en el titular, que tantas y tantas iniciativas con las que, solo se intenta ser solidarios, se vean gravadas con este impuesto. Recordemos que las personas que componen estos grupos, no perciben ningún tipo de remuneración económica ni en especies, y en la mayoría de los casos, estos espectáculos son gratuitos y cuando se cobra una entrada, suele ser para destinar la recaudación a fines benéficos o paliar deficiencias de atención presupuestaria de las administraciones.

Sabemos y no estamos en contra de los derechos que asisten a los autores y que, la SGAE debe de velar por los intereses de sus asociados, evitando que nadie se lucre ilícitamente del trabajo de otros. Entendemos igualmente que, aquellas actividades que conlleven el cobro de una entrada con fines lucrativos, deben de estar reguladas y fiscalizadas, con el fin de hacer llegar a sus creadores el fruto de sus trabajos. Sin embargo la entidad que parece ser la defensora de estos derechos, la SGAE, aparece a los ojos de los ciudadanos como un agujero negro en el espacio, lo que entra en su interior desaparece. Está situada en un limbo del que, el resto de los mortales, no sabemos nada y lo único que percibimos es que en su gestión, hay falta de transparencia.

Así es que, después de hacernos los razonamientos que anteceden, llegamos a la conclusión de que, sería necesario que los organismos competentes, regulasen estas actuaciones recaudatorias, mediante normas legislativas que permitiesen a estos colectivos seguir llevando acabo sus propuestas, dado el indudable interés que tienen, si no en el aspecto artístico, que también, veámoslo desde el orden de intervención sociocultural, sin olvidarnos que si todos estos actos se dejasen de realizar, serían muchas las concejalías y los organismos públicos que tendrían que ponerse a trabajar duro para cubrir la programación que quedaría desierta, con el consiguiente gasto de contratación de profesionales, los cuales dicho sea de paso también han de comer. Pero visto lo visto y sabiendo tal como estas las finanzas, esperemos que impere la cordura y se sepa llegar a una solución que contente a todos, mientras tanto, habrá que confiar en que, la voluntad de estos “voluntarios” no flaquee y con sus labor sigan promoviendo la venta de las obras en que basan sus actuaciones.

GRUPO “ALBERTO NAVARRO PASTOR”

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