Nuestra Opinión: Taller de Prensa y
Lectura
Grupo “Alberto Navarro Pastor “
En
las últimas semanas, el mundo ha asistido a la celebración del aniversario de
un hecho de gran trascendencia social, nos estamos refiriendo a la caída del Muro
de Berlín. La destrucción de esta barrera física, construida tras acabar la
II gran guerra, supuso el fin de una era política definida por todos como Guerra
Fría, y el comienzo de un nuevo orden mundial que vendría a ser conocido
años más tarde como Era de la Globalización, resaltando con este
calificativo, la importancia de los avances tecnológicos y el cada vez mayor
compromiso e interacción entre los países, las sociedades y las distintas
culturas del planeta.
Conscientes
de la realidad descrita, hemos querido leer con detenimiento el discurso
pronunciado por el Presidente de Estados Unidos ante la Academia Sueca, en el
acto de entrega del Premio Nóbel de la Paz, con el cual esta institución le
distinguía en fechas pasadas. Dejando a un lado la oportunidad o el merecimiento
de este importante galardón, nos remitimos al
contenido de dicho discurso, del cual podríamos hacer múltiples lecturas
y en el que descubrimos pistas para analizar las claves de la situación actual
en el mundo.
De
un primer acercamiento al discurso del Sr. Obama, han surgido algunos temas que
consideramos de gran importancia para la opinión pública, sobre todo por la
repercusión que tienen en nuestro entorno ya globalizado. Tras las
justificaciones del presidente, sobre sus méritos para recibir el premio,
encontramos un alegato ambiguo en el que, de algún modo, da razones para el
intervencionismo militar de su país y de las tropas multinacionales en
determinados conflictos, tales como los de Irak o Afganistán.
Entendemos que las razones, en algunos casos de orden preventivo frente al terrorismo
integrista, pueden ser convincentes, aunque se olvida de nombrar otras basadas
en intereses económicos o de estrategia política y lo que es más grave, la
atención se centra en determinadas guerras, dejando de lado otros conflictos
existentes desde hace años en países como Sudán o Somalia y que, han llevado a
sus habitantes a vivir realidades al
límite, posiblemente causantes de otros fenómenos tales como las fuertes
corrientes migratorias hacia los llamados países ricos o lo que algunos llaman primer
mundo, en un ejercicio de competitividad que no merece más calificativos.
Otro de los fenómenos a los que asistimos es el de la piratería marítima, de la
que tenemos un triste ejemplo en los recientes sucesos del Alakrana,
episodio en el que el Estado español ha sido protagonista por las negociaciones
para rescatar a los pescadores secuestrados. Pero si de este tema se ha
conocido casi en tiempo real su desarrollo, vemos algunos puntos un tanto
oscuros en la forma de presentar los hechos a la opinión pública, ya que las
causas del secuestro, aunque se dieron por parte de la prensa en un primer
momento, pronto pasaron a un plano inferior, dando una imagen de los
secuestradores, como de un grupo armado de salvajes sin conciencia, permitiendo
con ello la utilización a conveniencia de cada
grupo político. Sin embargo se ignoraron otros aspectos de importancia,
como podría ser la situación de carestía y mortandad por violencia y
enfermedades de la población o la violación repetida de las aguas territoriales
de una nación soberana, por parte de los pescadores.
Simplemente
hemos querido acercarnos a uno de los múltiples temas que se pueden debatir
desde el mensaje del flamante Premio Nóbel de la Paz. Nuestras opiniones van
más allá de este capítulo y en sucesivas semanas intentaremos acercar a los
lectores Nuestra Opinión sobre otros temas que consideramos de interés,
aunque nuestro trabajo no estaría completo sin la reflexión personal de cada uno de ustedes y la toma de
conciencia de la responsabilidad social que todos tenemos.
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