sábado, 15 de septiembre de 2012


Nuestra Opinión: Taller de Prensa y Lectura

Grupo “Alberto Navarro Pastor

 

            En las últimas semanas, el mundo ha asistido a la celebración del aniversario de un hecho de gran trascendencia social, nos estamos refiriendo a la caída del Muro de Berlín. La destrucción de esta barrera física, construida tras acabar la II gran guerra, supuso el fin de una era política definida por todos como Guerra Fría, y el comienzo de un nuevo orden mundial que vendría a ser conocido años más tarde como Era de la Globalización, resaltando con este calificativo, la importancia de los avances tecnológicos y el cada vez mayor compromiso e interacción entre los países, las sociedades y las distintas culturas del planeta.

            Conscientes de la realidad descrita, hemos querido leer con detenimiento el discurso pronunciado por el Presidente de Estados Unidos ante la Academia Sueca, en el acto de entrega del Premio Nóbel de la Paz, con el cual esta institución le distinguía en fechas pasadas. Dejando a un lado la oportunidad o el merecimiento de este importante galardón, nos remitimos al  contenido de dicho discurso, del cual podríamos hacer múltiples lecturas y en el que descubrimos pistas para analizar las claves de la situación actual en el mundo.

            De un primer acercamiento al discurso del Sr. Obama, han surgido algunos temas que consideramos de gran importancia para la opinión pública, sobre todo por la repercusión que tienen en nuestro entorno ya globalizado. Tras las justificaciones del presidente, sobre sus méritos para recibir el premio, encontramos un alegato ambiguo en el que, de algún modo, da razones para el intervencionismo militar de su país y de las tropas multinacionales en determinados conflictos, tales como los de Irak  o Afganistán.  Entendemos que las razones, en algunos casos  de orden preventivo frente al terrorismo integrista, pueden ser convincentes, aunque se olvida de nombrar otras basadas en intereses económicos o de estrategia política y lo que es más grave, la atención se centra en determinadas guerras, dejando de lado otros conflictos existentes desde hace años en países como Sudán o Somalia y que, han llevado a sus habitantes a  vivir realidades al límite, posiblemente causantes de otros fenómenos tales como las fuertes corrientes migratorias hacia los llamados países ricos o lo que algunos llaman primer mundo, en un ejercicio de competitividad que no merece más calificativos. Otro de los fenómenos a los que asistimos es el de la piratería marítima, de la que tenemos un triste ejemplo en los recientes sucesos del Alakrana, episodio en el que el Estado español ha sido protagonista por las negociaciones para rescatar a los pescadores secuestrados. Pero si de este tema se ha conocido casi en tiempo real su desarrollo, vemos algunos puntos un tanto oscuros en la forma de presentar los hechos a la opinión pública, ya que las causas del secuestro, aunque se dieron por parte de la prensa en un primer momento, pronto pasaron a un plano inferior, dando una imagen de los secuestradores, como de un grupo armado de salvajes sin conciencia, permitiendo con ello la utilización a conveniencia de cada  grupo político. Sin embargo se ignoraron otros aspectos de importancia, como podría ser la situación de carestía y mortandad por violencia y enfermedades de la población o la violación repetida de las aguas territoriales de una nación soberana, por parte de los pescadores.

            Simplemente hemos querido acercarnos a uno de los múltiples temas que se pueden debatir desde el mensaje del flamante Premio Nóbel de la Paz. Nuestras opiniones van más allá de este capítulo y en sucesivas semanas intentaremos acercar a los lectores Nuestra Opinión sobre otros temas que consideramos de interés, aunque nuestro trabajo no estaría completo sin la reflexión  personal de cada uno de ustedes y la toma de conciencia de la responsabilidad social que todos tenemos.

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