domingo, 16 de septiembre de 2012


HABRÁ UN DÍA EN QUE TODOS SENTIREMOS LA LIBERTAD
 

Nuestra opinión: Taller periodístico
Grupo Alberto Navarro Pastor

 
            No es oposición, ni cuestión de ideas, simplemente y como muchos miles de ciudadanos: ¡ESTAMOS CANSADOS! Cansados de ser una comunidad en el ojo del huracán informativo. Cansados de haber pasado de ser una de las regiones más prósperas de Europa, a ser el paisaje natural de la corrupción política, de la justicia dudosa y del ¡Aquí vale todo, son tontos y no se enteran! Algunos durante un tiempo se dedicaron a decir que nuestro grupo se limitaba a lanzar brindis al sol con sus opiniones. Simplemente fuimos prudentes, hasta el punto de caer en la autocensura en nuestro derecho de expresión. Pero ahora ya decimos ¡basta! Al menos que se sepa lo que pensamos, por que estamos indignados de servir de comparsas a un grupo de elementos sin vergüenza de ningún tipo, sin conciencia, sin escrúpulos y sin ningún rastro de pudor, a la hora de mentir y manipular la realidad que sufrimos a diario los valencianos y obviamente los eldenses.

            Alguien dirá en voz alta, si lee estas líneas, que lo que decimos es partidista, pero no es así, simplemente exigimos nuestro derecho a no ser engañados por gente que ha buscado en la política una forma de asegurarse el pan…y algo más para muchos años. Exigimos que se devuelva la dignidad a un pueblo que, siempre ha pasado por ser emprendedor y solidario, creador de riqueza y oportunidades y que, en estos momentos, se ha convertido en una cantera de emigrantes por obligación. Nuestros hijos, nuestros nietos, no pueden afrontar el futuro, en muchos casos, ni siquiera el inmediato presente, siendo los abuelos quienes hemos de estar detrás, para poder sostener lo a veces insostenible.

            Duelen tantas cosas. Duele ver como los jóvenes, impecablemente preparados con el dinero de nuestros impuestos, se alejan de su entorno, en donde son necesarios, para emigrar a otros países, en donde muchos se asentarán para volver nada más que de visita y  durante un corto espacio de tiempo. Duele ver las industrias destruidas, sin apenas posibilidad de recuperación, después de esa “aventura” de la deslocalización, que hizo posible el que muchas se marchasen a otros continentes, subvencionadas para ello con nuestro propio dinero. Duele ver que a quien se ha confiado la gestión de un país, de una comunidad, de un pueblo, miente y engaña a todos los ciudadanos.

            Hemos luchado durante años para que este país fuese un lugar de encuentro, en donde no sobrase nadie. Un país capaz de generar trabajo y oportunidades para todos. Un sitio para el entendimiento, en donde los jóvenes y todo aquel que quisiese, tuviese acceso a la educación y la cultura de forma libre y sin restricciones. Donde los enfermos y los que lo necesitan, encontrasen solución a sus problemas, sin la palabra caridad como detergente para conciencias con mácula, simplemente por derecho y justicia social. Un lugar en donde al hablar de justicia, pudiésemos sentirnos orgullosos de la equidad del sistema, sin mirar con sonrojo las decisiones de aquellos que, desde su cúspide reparten prebendas a su  pueblo de paniaguados.

            No es necesario dar nombres, en la mente de todos están las cosas muy claras, aunque la realidad diaria las confunda. Delincuentes absueltos, jueces condenados; víctimas exaltadas, víctimas ignoradas; Trabajadores al borde de la esclavitud más vergonzante por decretos absolutistas, por más reales que sean; jóvenes sin esperanza, con un futuro atado al capital y a la banca. Dolor, desesperanza, rabia contenida, rabia. Pero dignidad y la frente muy alta, en espera de  la verdadera justicia, por algunos hoy secuestrada.

 

Elda 13 de febrero de 2012

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