HABRÁ UN
DÍA EN QUE TODOS SENTIREMOS LA LIBERTAD
Nuestra
opinión: Taller periodístico
Grupo Alberto
Navarro Pastor
No es oposición, ni cuestión de
ideas, simplemente y como
muchos miles de ciudadanos: ¡ESTAMOS CANSADOS! Cansados de ser una comunidad en
el ojo del huracán informativo. Cansados de haber pasado de ser una de las
regiones más prósperas de Europa, a ser el paisaje natural de la corrupción
política, de la justicia dudosa y del ¡Aquí vale todo, son tontos y no se
enteran! Algunos durante un tiempo se dedicaron a decir que nuestro grupo se
limitaba a lanzar brindis al sol con sus opiniones. Simplemente fuimos
prudentes, hasta el punto de caer en la autocensura en nuestro derecho de
expresión. Pero ahora ya decimos ¡basta! Al menos que se sepa lo que pensamos,
por que estamos indignados de servir de comparsas a un grupo de elementos sin
vergüenza de ningún tipo, sin conciencia, sin escrúpulos y sin ningún rastro de
pudor, a la hora de mentir y manipular la realidad que sufrimos a diario los
valencianos y obviamente los eldenses.
Alguien
dirá en voz alta, si lee estas líneas, que lo que decimos es partidista, pero
no es así, simplemente exigimos nuestro derecho a no ser engañados por gente
que ha buscado en la política una forma de asegurarse el pan…y algo más para
muchos años. Exigimos que se devuelva la dignidad a un pueblo que, siempre ha
pasado por ser emprendedor y solidario, creador de riqueza y oportunidades y
que, en estos momentos, se ha convertido en una cantera de emigrantes por
obligación. Nuestros hijos, nuestros nietos, no pueden afrontar el futuro, en
muchos casos, ni siquiera el inmediato presente, siendo los abuelos quienes
hemos de estar detrás, para poder sostener lo a veces insostenible.
Duelen
tantas cosas. Duele ver como los jóvenes, impecablemente preparados con el
dinero de nuestros impuestos, se alejan de su entorno, en donde son necesarios,
para emigrar a otros países, en donde muchos se asentarán para volver nada más
que de visita y durante un corto espacio
de tiempo. Duele ver las industrias destruidas, sin apenas posibilidad de
recuperación, después de esa “aventura” de la deslocalización, que hizo posible
el que muchas se marchasen a otros continentes, subvencionadas para ello con
nuestro propio dinero. Duele ver que a quien se ha confiado la gestión de un
país, de una comunidad, de un pueblo, miente y engaña a todos los ciudadanos.
Hemos
luchado durante años para que este país fuese un lugar de encuentro, en donde
no sobrase nadie. Un país capaz de generar trabajo y oportunidades para todos.
Un sitio para el entendimiento, en donde los jóvenes y todo aquel que quisiese,
tuviese acceso a la educación y la cultura de forma libre y sin restricciones.
Donde los enfermos y los que lo necesitan, encontrasen solución a sus problemas,
sin la palabra caridad como detergente para conciencias con mácula, simplemente
por derecho y justicia social. Un lugar en donde al hablar de justicia,
pudiésemos sentirnos orgullosos de la equidad del sistema, sin mirar con
sonrojo las decisiones de aquellos que, desde su cúspide reparten prebendas a su
pueblo de paniaguados.
No
es necesario dar nombres, en la mente de todos están las cosas muy claras,
aunque la realidad diaria las confunda. Delincuentes absueltos, jueces
condenados; víctimas exaltadas, víctimas ignoradas; Trabajadores al borde de la
esclavitud más vergonzante por decretos absolutistas, por más reales que sean;
jóvenes sin esperanza, con un futuro atado al capital y a la banca. Dolor,
desesperanza, rabia contenida, rabia. Pero dignidad y la frente muy alta, en
espera de la verdadera justicia, por
algunos hoy secuestrada.
Elda 13 de febrero de 2012
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