sábado, 15 de septiembre de 2012




Nuestra Opinión: Taller de Prensa y Lectura
Grupo “Alberto Navarro Pastor

 
La barbarie humana

 

Somos criaturas de un día
¿Qué somos? ¿Qué no somos?
El hombre es el sueño de una sombra.
Píndaro, Odas Píticas

 

Desde la destrucción de las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, fuimos conscientes de una nueva amenaza que se cernía sobre el mundo entero: el terrorismo internacional. Así, el nuevo milenio comenzaba demostrando que la barbarie humana aún seguía intacta y que aquellos que en otro tiempo fueron vejados y humillados no se olvidaban de ello. Desde Occidente, buscamos desesperadamente una respuesta racional a estos actos de crueldad dirigidos contra la población civil y no contra ningún objetivo político o militar claro. Son muchas las razones que se barajaban: el hambre, las condiciones extremas que las personas soportan en esos países, la posibilidad de conseguir una vida mejor, sino para los perpetradores del ataque terrorista, al menos sí para sus familias, los fanatismos… Pero ninguna respuesta acaba de convencernos. Asimismo, los medios de comunicación, empeñados, en ocasiones, en tapar los asuntos más escabrosos y preocupantes con una cortina de humo, no parecían contribuir a clarificar estos problemas. Pero, entonces surgió una pregunta: si los terroristas son capaces de autoinmolarse y de asesinar a cientos de personas para conseguir una vida mejor para sus familiares o para ellos mismos en el caso de que haya un paraíso después de la muerte, ¿cuánto cuestan las vidas humanas? Entonces algunos dijeron que para los terroristas no valían nada. Pero ¿son ellos quienes no las valoran o nosotros al dar esta contestación a la pregunta, anestesiados tras años de escuchar en la televisión y leer en los diarios las cifras de muertos por distintas causas sin que ni siquiera nos recorra un leve escalofrío por la piel? Además, si en Oriente la gente está dispuesta a morir porque las condiciones de vida que deben soportar son infrahumanas, ¿por qué países como Finlandia, donde las condiciones de vida son muy buenas, tienen los índices de suicidio más altos del mundo?

                De lo que nadie puede dudar a estas alturas es que el terrorismo internacional también ha servido para encubrir y justificar otro tipo de terrorismo: el terrorismo de Estado. Así, por ejemplo, Estados Unidos, amparado por España y por Gran Bretaña, comenzó una guerra ilegal (ilegal porque la Organización de las Naciones Unidas nunca la apoyó) contra Irak intentando hacernos creer a los ciudadanos que la invasión de ese país estaba justificada porque poseían armas de destrucción masiva. La guerra comenzó en 2003, por tanto, han pasado seis años. De las armas de destrucción masiva no sabemos nada, pero sí sabemos que el petróleo es un recurso natural muy necesario para nuestra sociedad, que está a punto de agotarse y que casualmente en Irak hay reservas de este oro negro.

                Otro ejemplo especialmente preocupante lo encontramos en el conflicto entre Palestina e Israel. ¿Qué obstáculos están impidiendo que este problema se solucione cuando esta situación se prolonga en el tiempo 42 años ya? En este caso, volvemos a toparnos de nuevo con los intereses de Estados Unidos y de los países que conforman la Unión Europea. No debemos olvidar que Israel es un estado tapón creado artificialmente tras la Segunda Guerra Mundial por Estados Unidos para satisfacer al pueblo judío, perseguido desde antiguo por el resto de naciones, pero que en el país norteamericano tiene un importante peso económico. Ahora los israelíes pagan con los palestinos las deudas de sangre que tienen con la historia. Y precisamente ésa es otra de las cuestiones: el odio que, a lo largo de la historia, ha ido germinando entre los pueblos. No debemos olvidar que, por ejemplo, España o Al-Andalus es uno de los objetivos del terrorismo islámico por  ese motivo.

Pero reflexionemos un momento. No hace falta irnos tan lejos ni buscar en Oriente algo que también podemos encontrar en nuestro país. ETA lleva hostigando al pueblo español con sus actos terroristas desde antes de la caída del régimen franquista. Sin embargo, en nuestro caso, podemos detectar una evolución de nuestro pensamiento desde que ETA empezó a cometer los primeros atentados terroristas hasta el momento actual. No sabemos muy bien qué ha cambiado. Quizá sea el hecho de que encontremos inexplicables estos actos dados la estabilidad y el bienestar de que gozamos desde unas décadas a esta parte. O quizá sea el hecho de que, con el paso de los años, ETA ha comenzado a atacar a la población civil, actos que consideramos inexcusables, pues los ciudadanos no tienen nada que ver con la clase política y, es más, en ocasiones, se ven perjudicados por las medidas que éstos toman. Posiblemente no nos afectó tanto la muerte de Carrero Blanco, pues consideramos que era un objetivo de la banda terrorista por su vinculación con la política. Pero ¿qué justificación podemos darle a las 21 muertos que ETA causó en el centro comercial Hipercor en Barcelona en 1987? Con sorpresa y disgusto descubrimos entonces que ahora nosotros y nuestros familiares también estábamos en el punto de mira de estos terroristas. Pero ¿por qué?, nos preguntamos una y otra vez. Pero no hubo respuesta. Como tampoco la hay ahora…

No tenemos soluciones, sólo algunas dudas. Tampoco creemos que haya un remedio sencillo. Sólo pensamos que la cuestión es muy compleja para ni siquiera poder aproximarnos a ella en estas pocas líneas. Sólo hemos podido comprobar que la historia ha dado pruebas suficientes para certificar que el terrorismo no es una cuestión de salvajes orientales, pues en Occidente también han tenido lugar actos terroristas que se han cobrado muchas vidas.

 

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