MIGUEL DELIBES: EL HOMBRE CONTRA EL PROGRESO IRRACIONAL
jueves, 1 de abril de 2010
Estamos a las puertas de los días festivos de la Semana Santa, momento propicio para salir de viaje, encontrarse con los amigos y familiares que hace tiempo no vemos, visitar otros parajes y otras localidades y en fin, olvidarnos un poco de la rutina diaria; pero antes de todo esto, quiero dejaros el artículo de la semana, no sin antes recordar que nos tomaremos unos días de descanso, al coincidir el día de la tertulia con el Lunes de Pascua.
No podíamos pasar por alto el fallecimiento de Miguel Delibes, por ese
motivo hemos dedicado la columna de esta semana a tratar sobre su figura y su obra,
sabemos que ha sido un autor discutido, sino por su obra, al menos si por su
posicionamiento a favor de la caza, no siempre compartido por todos sus
lectores, sin embargo, más allá de esta particularidad, encontramos a un hombre
comprometido con la naturaleza, con su país y con el desarrollo sostenible del
planeta, además de otras muchas cosas, por eso, para los lectores, los
ecologistas, los solidarios...los nostálgicos, vaya nuestro homenaje a este
escritor y hombre consecuente con sus ideas.
Nuestra
Opinión: Taller de Prensa y Lectura
Grupo “Alberto Navarro Pastor “
MIGUEL DELIBES: EL HOMBRE CONTRA EL PROGRESO IRRACIONAL
El 13 de marzo
pasado nos sorprendía la noticia del fallecimiento del escritor Miguel Delibes.
Desde entonces los medios de comunicación han venido desgranando mil y un datos
sobre la obra y la vida de este casi nonagenario, comprometido con su tiempo y
el mundo que le tocó vivir, defensor de la naturaleza y de un desarrollo
económico equilibrado y sostenido, capaz de ofrecer al hombre los recursos que
necesita para su supervivencia, sin agotar las posibilidades del planeta.
Parece que hablemos de otro ser distinto al escritor y periodista que a lo largo de su vida, fue defensor de la
caza, dedicando un sinnúmero de escritos a enaltecer este hábito. Sin embargo
nada más lejos de la realidad. Si bien Delibes ha mantenido firme su amor
cinegético, también nos ha deslumbrado con su defensa juiciosa y razonada de la
preservación de la naturaleza y como muestra quedan sus obras publicadas como
un reguero inagotable desde aquel 1947 en que ganó el premio Nadal con la que
él llamaría una buena novela mal escrita .
Desde
aquella primera obra, escrita por el empuje de su mujer, se fueron sucediendo
otras muchas en las que, reflejaba sobre todo, la necesidad del hombre por
mantener su vínculo con la naturaleza; historias aparentemente sencillas,
contadas por un periodista metido a escritor que, acabaría siendo maestro de
las letras. Siete hijos y un sinnúmero de novelas, ensayos y artículos
periodísticos, son el legado que Delibes ha dejado al mundo que tanto amaba.
Castilla y la recia forma de vivir de una España agraria y en franca
descomposición, han sido los paisajes casi ineludibles de su obra, habitados
por un universo de personajes, protagonistas de sus historias, de pasiones
atávicas, de frustrados anhelos solo satisfechos en la plena comunión con la
tierra y la naturaleza. Además de fecunda, su obra se nos muestra como de
lenguaje multidisciplinar, dadas las adaptaciones tanto cinematográficas como
televisivas de muchas de sus historias, por ellas desfilan personajes entrañables
e inolvidables, Azarías, la Régula, el Nini, el tío
Ratero, Daniel “el mochuelo”...Historias inolvidables que nos dejan el
regusto de lo meditado, del saber y el sabor popular, de lo que pudo ser y no
fue, como en su última novela: El Hereje, incursión del autor en la
historia de su ciudad, a través de la cual hace un alegato a la convivencia ,
la comprensión y la tolerancia.
Muestra
de su compromiso y obra, que calificaríamos de obligada lectura, es el discurso
pronunciado por el escritor en el acto de ingreso en la Real Academia de la
Lengua, el 25 de mayo de 1975. Bajo el título El sentido del progreso desde
mi obra, encontramos un análisis detallado del estado del mundo en aquellas
fechas que, sorprendentemente, resulta ser una denuncia de la más plena
actualidad.
Hablar
de su obra y detallar una bibliografía de lecturas recomendadas, a estas
alturas es algo que parece repetitivo, pues sus novelas y ensayos se han
aireado y se empiezan a reeditar, con la prontitud que obliga la muerte de un
autor magistral avalado por los más prestigiosos galardones literarios y
humanistas; laureado con el reconocimiento de múltiples universidades al
nombrarle Doctor Honoris Causa, por su aportación a la cultura y a la
sociedad que, no siempre le supo entender. Sin embargo el mejor premio a su
labor sería poner en práctica su mensaje, crecer sin olvidar que este mundo lo
hemos recibido de otras manos, con el encargo de depositarlo en mejores
condiciones en aquellos que nos sucedan
en el tiempo.
Lejos
de la sencillez que transmitía su figura o que emana de sus escritos, nosotros
sus lectores, por una vez vamos a reclamar, como otros muchos lo hicieron en
otras ocasiones, un premio más esta vez el que se considera máximo
reconocimiento universal de las letras, nos referimos la Premio Nóbel de
literatura, aunque para nosotros, esta concesión solo sería ratificarlo.

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