domingo, 16 de septiembre de 2012


MIGUEL DELIBES: EL HOMBRE CONTRA EL PROGRESO IRRACIONAL

jueves, 1 de abril de 2010



Estamos a las puertas de los días festivos de la Semana Santa, momento propicio para salir de viaje, encontrarse con los amigos y familiares que hace tiempo no vemos, visitar otros parajes y otras localidades y en fin, olvidarnos un poco de la rutina diaria; pero antes de todo esto, quiero dejaros el artículo de la semana, no sin antes recordar que nos tomaremos unos días de descanso, al coincidir el día de la tertulia con el Lunes de Pascua.

No podíamos pasar por alto el fallecimiento de Miguel Delibes, por ese motivo hemos dedicado la columna de esta semana a tratar sobre su figura y su obra, sabemos que ha sido un autor discutido, sino por su obra, al menos si por su posicionamiento a favor de la caza, no siempre compartido por todos sus lectores, sin embargo, más allá de esta particularidad, encontramos a un hombre comprometido con la naturaleza, con su país y con el desarrollo sostenible del planeta, además de otras muchas cosas, por eso, para los lectores, los ecologistas, los solidarios...los nostálgicos, vaya nuestro homenaje a este escritor y hombre consecuente con sus ideas.

 




















Nuestra Opinión: Taller de Prensa y Lectura
Grupo “Alberto Navarro Pastor

 

MIGUEL DELIBES: EL HOMBRE CONTRA EL PROGRESO IRRACIONAL


 
El 13 de marzo pasado nos sorprendía la noticia del fallecimiento del escritor Miguel Delibes. Desde entonces los medios de comunicación han venido desgranando mil y un datos sobre la obra y la vida de este casi nonagenario, comprometido con su tiempo y el mundo que le tocó vivir, defensor de la naturaleza y de un desarrollo económico equilibrado y sostenido, capaz de ofrecer al hombre los recursos que necesita para su supervivencia, sin agotar las posibilidades del planeta. Parece que hablemos de otro ser distinto al escritor y periodista  que a lo largo de su vida, fue defensor de la caza, dedicando un sinnúmero de escritos a enaltecer este hábito. Sin embargo nada más lejos de la realidad. Si bien Delibes ha mantenido firme su amor cinegético, también nos ha deslumbrado con su defensa juiciosa y razonada de la preservación de la naturaleza y como muestra quedan sus obras publicadas como un reguero inagotable desde aquel 1947 en que ganó el premio Nadal con la que él llamaría una buena novela mal escrita .
                Desde aquella primera obra, escrita por el empuje de su mujer, se fueron sucediendo otras muchas en las que, reflejaba sobre todo, la necesidad del hombre por mantener su vínculo con la naturaleza; historias aparentemente sencillas, contadas por un periodista metido a escritor que, acabaría siendo maestro de las letras. Siete hijos y un sinnúmero de novelas, ensayos y artículos periodísticos, son el legado que Delibes ha dejado al mundo que tanto amaba. Castilla y la recia forma de vivir de una España agraria y en franca descomposición, han sido los paisajes casi ineludibles de su obra, habitados por un universo de personajes, protagonistas de sus historias, de pasiones atávicas, de frustrados anhelos solo satisfechos en la plena comunión con la tierra y la naturaleza. Además de fecunda, su obra se nos muestra como de lenguaje multidisciplinar, dadas las adaptaciones tanto cinematográficas como televisivas de muchas de sus historias, por ellas desfilan personajes entrañables e inolvidables, Azarías, la Régula, el Nini, el tío Ratero, Daniel “el mochuelo”...Historias inolvidables que nos dejan el regusto de lo meditado, del saber y el sabor popular, de lo que pudo ser y no fue, como en su última novela: El Hereje, incursión del autor en la historia de su ciudad, a través de la cual hace un alegato a la convivencia , la comprensión y la tolerancia.
                Muestra de su compromiso y obra, que calificaríamos de obligada lectura, es el discurso pronunciado por el escritor en el acto de ingreso en la Real Academia de la Lengua, el 25 de mayo de 1975. Bajo el título El sentido del progreso desde mi obra, encontramos un análisis detallado del estado del mundo en aquellas fechas que, sorprendentemente, resulta ser una denuncia de la más plena actualidad.
                Hablar de su obra y detallar una bibliografía de lecturas recomendadas, a estas alturas es algo que parece repetitivo, pues sus novelas y ensayos se han aireado y se empiezan a reeditar, con la prontitud que obliga la muerte de un autor magistral avalado por los más prestigiosos galardones literarios y humanistas; laureado con el reconocimiento de múltiples universidades al nombrarle Doctor Honoris Causa, por su aportación a la cultura y a la sociedad que, no siempre le supo entender. Sin embargo el mejor premio a su labor sería poner en práctica su mensaje, crecer sin olvidar que este mundo lo hemos recibido de otras manos, con el encargo de depositarlo en mejores condiciones  en aquellos que nos sucedan en el tiempo.
                Lejos de la sencillez que transmitía su figura o que emana de sus escritos, nosotros sus lectores, por una vez vamos a reclamar, como otros muchos lo hicieron en otras ocasiones, un premio más esta vez el que se considera máximo reconocimiento universal de las letras, nos referimos la Premio Nóbel de literatura, aunque para nosotros, esta concesión solo sería ratificarlo.

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